Francisco José Carvajal. - Madrid. - 02/01/1987
No estoy en absoluto de acuerdo con la carta sobre la selectividad firmada por Luis Sanz, aparecida el 19 de diciembre. Iré por partes:1. La unanimidad o no de los estudiantes en cuanto a la supresión o no de la selectividad es cosa de los estudiantes que han de enfrentarse a ella; no requiere la comprensión o incomprensión de los que han superado con brillantez tan prominente escollo, por muy ufanos, condescendientes y dadivosos que ocasionalmente se quieran sentir.
2. No se trata de eliminar la selectividad, ni de mantenerla, ni de incrementar su dificultad; se trata de que la selectividad deje de ser aleatoria, origen de trastornos psicosomáticos y frustraciones mentales.
3. Ningún sistema es perfecto. Ningún sistema selectivo es perfecto, y es menos perfecto cuanto más selectivo es. Hay quien dice que "es preferible que eludan la acción de la justicia 99 culpables a que se castigue a un inocente". Seamos demócratas en todo y no en lo que más fácil resulte serlo.
4. La masificación es un problema -recaigamos- de presupuesto, y no de hombres-masa. La masa no nace; se hace.
5. El Gobierno es una institución coyuntural cuya razón de ser y objeto es atender a las necesidades de la población (de toda la población, incluidos jóvenes y viejos). No es la población la que ha de atender las necesidades del Gobierno.
6. En una época de crisis, con el paro y el desencanto afectando a los sectores más jóvenes y, por ende, más débiles de la sociedad, es preferible ser un parásito vegetativo a ser un delincuente juvenil, si se me concede la existencia de diferencias objetivas entre estos dos colectivos.
7. El parásito estudiantil es una pintoresca y sólo a ratos simpática raza híbrida de inútil y perezoso, aunque en ocasiones llega a ser tan buen licenciado como el pulcro estudiante de junio.
8. El estudiante modelo de quinto curso es una raza más allá del bien y del mal. El quinto cielo y el quinto curso son en este caso algo parecido.
9. Hablar de enseñanza en verdad superior es hablar de hombres en verdad superiores; es juzgar desde una óptica en verdad superior, aquiescente, militar, al minúsculo que viene por detrás o por debajo.
10. A medida que se han ido eliminando los obstáculos económicos, se ha recurrido para equilibrar oferta y demanda a vías ficticias, como son la declaración de incapacidad mental, de inmadurez psicológica y otras blanduras del intelecto, agotadas las cuales se retornará pausadamente a los orígenes.
11. Las medidas regresivas y marginantes no pueden ser consideradas propuestas progresistas; ni siquiera pueden considerarse propuestas.
12. El realismo es una corrupción de la utopía; por eso el liberalismo, que ridiculiza la utopía, es siempre realista.
13. El caos, según cosmogonías universalmente aceptadas, es el estadio anterior a la creación. Falta la voluntad creadora.
14. Las instituciones profesión estudiante y profesión desempleado son efecto y causa, y no al revés.
15. Colgar un título en la pared, al contrario que colgar unos calzoncillos recién lavados en un tendedero, siempre hace ilusión. La titulitis (que en un futuro, a este paso, se llamará expedientitis) no es una enfermedad social; es la enfermedad social, como lo fueron en su día y siguen siéndolo, bien que en menor medida, la nobleza y la hidalguía.- Estudiante de COU.
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