24/02/2008
Cerca del 10% de los electores deciden su voto en la última semana y una parte considerable de ellos el mismo día de la votación, por lo que la campaña de dos semanas abierta el pasado jueves será probablemente decisiva. Y dentro de la campaña, los debates por televisión entre Zapatero y Rajoy de los dos próximos lunes. Porque todos los sondeos reflejan la existencia de un alto porcentaje de indecisos: a la espera de que los candidatos les den argumentos para decantarse.
Pero no sólo sobre a quién votar, sino sobre si votar o dejar de hacerlo. Nunca se había hablado tanto de la abstención como factor determinante del resultado. Se da por supuesto que hay más abstencionistas potenciales identificados con el centro-izquierda que con la derecha, y, por tanto, que para revalidar su victoria Zapatero necesita una alta participación. Aunque no siempre se ha verificado esa teoría, sí está avalada por la experiencia de las dos últimas elecciones: la mayoría absoluta de Aznar en 2000 con la segunda menor participación desde 1977 (del 68%), y la victoria de Zapatero en 2004 con una siete puntos mayor. La media en las nueve elecciones celebradas es del 71,6%.
Esto tiene efectos en la campaña. En teoría, al PP le conviene moderar sus mensajes para no excitar al votante dormido de centro-izquierda, y al PSOE, movilizar a ese sector con mensajes como el de los socialistas catalanes: "Si no vas [a votar], ellos vuelven". Es decir, un voto a la contra, para que no gane la derecha. La idea sería mantener los votos movilizados contra el PP en 2004; sin embargo, el PP llevaba entonces ocho años gobernando, y ahora viene de cuatro en la oposición. Una oposición muy radical, que lastra sus intentos de proyectar esa imagen de moderación que buscaría ahora.
Hay una contradicción de fondo: Rajoy se ofrece como garantía de recuperación de los consensos de la transición, de cuya ruptura culpa a Zapatero. Pero su oferta queda en el aire al mantener su burda descalificación (como culparle de las agresiones de estos días a varios candidatos) hacia el único partido con el que podría reconstruir ese consenso. Rajoy acaba de calificar de "lamentable" la legislatura, pero no reconoce su contribución a que lo haya sido al poner su partido a disposición de demagogos y lunáticos varios con gran influencia social.
La buena conciencia de los socialistas al considerar un acto de justicia llamar a evitar que gane el PP tiene de malo que transmite un mensaje falto de ambición. Quizá motivaría más la petición abierta de una mayoría absoluta (a la que legítimamente debe aspirar todo partido) con la que poder aplicar su programa para España sin depender de socios políticos. La tentación abstencionista de buena parte del electorado de centro-izquierda (urbano, ilustrado, moderado) guarda relación con el hartazgo, pero no sólo con la crispación alimentada por el PP, también con una legislatura que acaba sin que los logros del Gobierno eclipsen sus errores.
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Jose Luis
- 25-02-2008 - 00:17:58h
El no votar no beneficia a nadie. Si no votas, despues no podras reclamar nada, no podras reprochar nada porque no te has decidido por nada. Estoy de acuerdo que, posiblemente, ninguna de las alternativas que nos proponen nos llenan completamente, pero seguro que alguna de ellas se acerca mas a nuestras preferencias que las otras, vota a esa aunque no cumpla todas tus aspiraciones. Pero no votar significa que todo lo que le pase a este pais te importa un pimineto y eso a quien beneficia ¿vas a conseguir algo con ello?. Por eso vota sea quien sea.
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andresico el travieso
- 25-02-2008 - 00:14:54h
Todo aquel que no vote, está es su perfecto derecho, no debe de preocuparse porque los demás votarán por él, además no tendrá el derecho moral de queja. Si queremos cambiar lo que no nos gusta, debemos involucrarnos desde dentro.
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Alberto
- 24-02-2008 - 23:56:05h
Yo voté en 2004 al PSOE, pero Zapatero no me va a engañar otra vez más. Voy a votar a Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, un partido pequeño y joven, pero que en el parlamento de Cataluña está demostrando que se puede hacer buena política desde la base y poner contra las cuerdas a estos políticos de medio pelo que nos mandan. Un partido de centro izquierda con un claro programa de regeneración democrática. Se presentan en toda España y yo les voy a votar, y con mucha ilusión porque hasta ahora lo están haciendo muy bien y en las Cortes van a dar la campanada.
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RAP
- 24-02-2008 - 23:55:03h
Me gusta el comentario de mercedes (22), incluso en lo del toque Zen de ZP. Me parece un personaje civilizado y sereno (fuera de los mítines) y espero que se note en el debate con Rajoy. En cuanto a las políticas, aunque parecen no diferenciarse demasiado, creo que el PP tiende a favorecer la privatización frente al PSOE algo más (no mucho más) impulsor de lo público (que es lo que interesa a la mayoría) si bien hay que mejorar mucho la calidad y eficacia de la Sanidad y la Educación públicas en este país.
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Carlos A
- 24-02-2008 - 23:05:21h
Precisamente el electorado urbano, ilustrado y moderado es el que más fácilmente podrá apreciar cual de los dos partidos ha hecho la legislatura irrespirable, porque sólo teniendo la fe del carbonero o la desvergüenza de admirar a quienes dan el pelotazo saltándose las leyes, se puede creer en el PP. Las realizaciones del Gobierno se conocen insuficientemente porque éste ha renunciado, por primera vez en nuestra democracia, a tener una televisión pública progubernamental y porque los medios de comunicación afines al PP son mucho más numerosos y desvergonzados. Pediría que se leyera el artículo Carne Picada que Joaquín Estefanía publica precisamente hoy en el suplemento Domingo de El País. Y, evidentemente, no estoy sugiriendo que el Gobierno y su Presidente no hayan cometido errores.
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