02/06/2008
De las singularidades que incorporaba el diseño de la unificación monetaria de Europa, la creación de un banco central común era una de las más destacadas. El Banco Central Europeo (BCE) implicaba nada menos que la cesión de soberanía monetaria de los países de la Unión Monetaria Europea (UME) y la correspondiente sustitución de las divisas nacionales por el euro. A partir del 1 de enero de 1999, desde Francfort y con unos estatutos muy similares a los del Bundesbank, sería el responsable de formular la política monetaria para los entonces 11 Estados de la Unión. Los movimientos de los tipos de interés de referencia sólo responderían a la satisfacción de ese objetivo de estabilidad de precios.
Si hubiera que evaluar la ejecutoria del BCE únicamente por el grado de satisfacción de esa meta, precios estables, el veredicto de esta primera década sería muy favorable. En estos 10 años, la inflación media de las todavía bastante heterogéneas economías que componen la eurozona no ha estado muy alejada del fiel fundacional del 2%. Comparada con la de otros bloques económicos, la estabilidad ha sido mayor. La moneda al cuidado del BCE, el euro, que a muchos les pareció inviable en su momento -como recordaba ayer en una entrevista con EL PAÍS el presidente Jean-Claude Trichet-, ha atravesado esta etapa crucial con una intensa apreciación, consecuencia de esa mayor estabilidad de precios y de unos tipos de interés relativamente elevados. Su papel en los intercambios y en las finanzas mundiales es igualmente sobresaliente. Pero si en el balance se incorpora la contribución del BCE al crecimiento económico de la eurozona, el veredicto es diferente. La Unión Monetaria sigue siendo un bloque con un crecimiento débil y un elevado desempleo, a pesar de la elevada creación de puestos de trabajo recordada por Trichet a este periódico. Las razones no descansan sólo en la política monetaria, pero es un hecho que durante gran parte de esta década las condiciones medias de financiación -combinación de tipos de interés y tipos de cambio- han sido más estrictas que en otras economías avanzadas.
Esta despreocupación por el crecimiento o el desinterés aparente por la reciente crisis crediticia han llevado a cuestionar la simplicidad de su objetivo y el margen de autonomía de que dispone. No han sido únicamente políticos agraviados o en circunstancias electorales los que han reclamado más flexibilidad al BCE; también académicos respetables y empresarios. El debate sigue abierto hoy sobre su actitud hacia la crisis financiera. La flexibilidad que muestran sus colegas estadounidense o británico se reclama desde el continente, donde con sistemas bancarios más solventes podrían aparecer problemas más serios. Es ahora -cuando hay razones para celebrar el éxito de la Unión Monetaria y el asentamiento de la credibilidad del BCE- cuando sería aconsejable que el Banco fuera más permeable a ese debate sobre cómo contribuir mejor a aumentar el bienestar de los ciudadanos.
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- 02-06-2008Página 1 de 1
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Her
- 03-06-2008 - 00:17:23h
Yo oigo todos los dias quejarse a la gente, pero no veo, que reduzcan los gastos de las vacaciones y mas lujos, pero creo que se gasta mas de lo que se tiene en cosas innecesarias, y claro después nos quejamos.; hay que arreglarse con lo que se tieney no seguir la estelade los demás. El Euro con todas las subidas que ha conllevado, es lo mejor para Europa.
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Horacio
- 02-06-2008 - 22:46:04h
Creíble, no sabemos para quién, para los ciudadanos de la UE no, de cualquier modo el BCE lleva la última década por completo preocupándose por el crecimiento........de unos pocos, con tipos al 2% la orgía de beneficios empresarial ha sido de tal calibre que ha reducido la proporción de los salarios en favor de los beneficios del capiltal en el PIB europeo. No considero que una institución globalizadora de corte neocapitalista sea el timón más eficaz para iniciar una mejora del bienestar de los ciudadanos europeos, es más, todos sus argumentos y hechos de los últimos diez años han ido en la dirección contraria, puesto que el BCE no es más que una de las Instituciones de la UE, y la UE no se creó para aumentar el bienestar de sus ciudadanos, por el contrario su principal objetivo era, y es la libre circulación de bienes, mercancias y capitales para mayor gloria de unos pocos privilegiados, eso sí, sostenido con el dinero de todos los ciudadanos...sería más correcto que scontinuara denominándose Comunidad Económica Europea ó CECA.....somos más pobres con el IVA y el Euro, y mis derechos desde la entrada en la UE son los mismos de siempre, votar, pagar y callar.
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Ciro
- 02-06-2008 - 19:33:12h
Diez años de rodaje para el BCE, y diez años de rozaje para el ciudadano, con un euro que parece la columna del anuncio de seguros. Desde su instauración el euro ha disfrutado causando movimientos en los precios, unos contoneos que han agujereado nuestros bolsillos. Lo que no sé es si, como la columna, lo hace por chulería, o en este caso se debe a un error del arquitecto monetario. Por lo demás, contento. Me encanta ir por la zona Euro y no tener que cambiar de moneda.
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Poncio Pilatos
- 02-06-2008 - 16:27:50h
Deberíamos ir el planeta entero al patrón oro. El éxito, y no es otra cosa, de Euro, %u20AC, es el alejar de los políticos la posible manipulación monetaria populista protegiendo la libertad económica, los ahorros, inversiones, jubilaciones. ¿De qué le sirve a Bolivia, Haití, Chile, Jordania, Libia tener una moneda?
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José Manuel
- 02-06-2008 - 07:24:30h
"....contribuir mejor a aumentar el bienestar de los ciudadanos." sic, consiste en abrir la mano del dinero al Gobierno que dirige la política interior y exterior del Estado. / ref. art. 97 Const. Española 1978)
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