12/11/2008
Uno de los más serios inconvenientes de los regímenes personalistas y poco afianzados institucionalmente es la falta de fronteras suficientemente estrictas en la toma de decisiones entre la voluntad del mandatario y las reglas de juego democrático. La situación se agrava cuando funcionan dinastías políticas o políticas de pareja, cual es precisamente el caso de Argentina, un país donde los ciudadanos hablan de los Kirchner como de una sociedad política en la que casi nunca está claro qué papel desempeña la presidenta Cristina Fernández y cuál su marido y antecesor, el ex presidente Néstor Kirchner.
Fernández llegó triunfalmente hace un año a la jefatura del Estado, catapultada por su esposo, patrón indiscutible del justicialismo gobernante. La popularidad de la mujer más poderosa de Latinoamérica se ha ido desvaneciendo en buena medida en ese tiempo, debido básicamente a decisiones económicas de un Gobierno poco creíble en ese terreno. Algunos de sus mojones son la larguísima huelga de los agricultores, motivada por la subida de aranceles a la exportación, que acabó en gran humillación para la presidenta; una inflación oficialmente por debajo del 10%, pero que nadie se cree y que ha hecho aumentar la pobreza por primera vez en seis años; o la nacionalización del sistema de pensiones privado, por el que siente una abierta hostilidad la pareja presidencial y que muchos ven como una maniobra para rellenar con 30.000 millones de dólares el creciente agujero fiscal de un Gobierno escaso de liquidez y al que vencen en los próximos dos años más de 20.000 millones en deuda.
Tan serio como los problemas que minan el crédito de la Casa Rosada es el convencimiento general de que el ex presidente consorte -a quien obviamente la Constitución no reconoce papel alguno como tal- es el motor político del país. Kirchner no ha cumplido su promesa de no inmiscuirse en las tareas de gobierno que competen a su esposa, con quien le une una aparentemente inexpugnable afinidad ideológica. El matrimonio gobierna Argentina como una sociedad en comandita que ni siquiera guarda las apariencias más elementales: el líder justicialista despacha con ministros y hace oír regularmente su voz, con frecuencia airada, sobre los temas más variopintos. Semejante confusión, esta concepción del poder a dos, resulta obviamente incompatible con una democracia asentada.
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- 12-11-2008Página 1 de 3
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RAMÓN
- 12-11-2008 - 19:02:09h
Creo que el término "regímenes personalistas" usado por el editorialista adolece de una burda intencionalidad de juicio. Siguiendo ese criterio podría afirmarse que Rusia está regida por una sociedad comanditaria formada por Mendeliev y Putin. Lo que está claro es que en polìtica entran multitud de variantes y variables, ya sean dictaduras duras o blandas, o democracias reales o hipócritas. Sería preferible enujuiciar el entramado de poder que rige los destinos de los grandes imperios como es el de Estados Unidos, por solo citar un caso.
10
pedro almodovar
- 12-11-2008 - 18:37:17h
Es gracioso como reacionan los argentinos cuando alien critica algo de su pais. Ellos le tiran mierda todo el tiempo pero si lo hace otro la Argentina se vuelve el mejor del mondo!!! ...lo seria si no fuero justo por los argemtinos..
9
Tayavek
- 12-11-2008 - 17:31:47h
Bueno, si alguien va a gobernar pensando en la popularidad (que para ser sinceros no es tal, sinó que es mas bien la cercanía a los grandes grupos económicos que bogan por mantener el status quo), mejor que se quede en su casa. Al mundo le hacen falta dirigentes que se peleen con grupos que prácticamente realizan una actividad de minería en suelos fértiles, o que especulan con los ahorros de los jubilados, o que piden a gritos dependencia para con el FMI. Saludos
8
Ernesto
- 12-11-2008 - 17:26:13h
Sr. columnista- Antes que nada le aclaro que no voté ni votaría por nadie que portara el apellido Kirchner, sin embargo, me preguntaba tan aburrida está la política en su país para escribir esta columna. No será que usted esta sangrando por alguna herida, no será que hay intereses económicos que usted defiende que le motivan a escribir esta sosa editorial. La verdad que El Pais ha perdido toda objetividad y para muestra está la "causa nacional" que habeis montado con la participación de España en el G20. Realmente son patéticos!
7
HabraDios?
- 12-11-2008 - 16:40:51h
Hay Dios o Ay, Dios...?
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