Los concejales confundidos
Hasta la semana pasada, Joana Martínez era la número tres del partido xenófobo Plataforma per Catalunya (PxC) en Salt (Girona) y concejal del municipio. Tiene, también, un novio negro, natural de Camerún. Carles Bonet también era concejal, y portavoz, de PxC en el mismo Ayuntamiento. Bonet es homosexual y tiene un novio dominicano. Y los dos han dejado el partido
al que representaban desde el pasado 22 de junio por presiones de la dirección, según dicen ellos mismos: Martínez por tener un novio negro y Bonet por homosexual.
Salt tiene poco más de 31.000 habitantes, un 45% de ellos inmigrantes, una densidad única en la zona y que crea problemas específicos de convivencia. En las últimas elecciones municipales del 22 de mayo, el voto se dividió notablemente: CiU obtuvo 9 concejales; el PM (socialistas), 6; el PP, 1; una agrupación local, IPS-PA (independientes), 2, y PxC de Josep Anglada, 2, que fue gran noticia en la región -y no solo allí-, porque se estrenaba un partido de extrema derecha claramente xenófobo.
Lo que ocurre con Martínez y Bonet es que su decisión presenta algunas sombras. Los dos ediles se han pasado al grupo mixto, por lo que ha cambiado la correlación de fuerzas en el Ayuntamiento, y será interesante comprobar cómo y a favor de
quién se resuelven esas incógnitas.
Jaume Torramadé, de CiU, gobierna Salt en precaria minoría. Dos votos más, si es que los logra, nunca vienen mal... Bonet, además, tiene un accidentado y curioso pasado que no invita, precisamente, a creer en la firmeza de sus convicciones: CUP (independentistas de izquierdas), ERC y CiU, formación que finalmente dejó para fichar por el PxC. Todo un periplo.
Es conocido el currículo de Josep Anglada, ex de Fuerza Nueva y notorio ultraderechista, así como la ideología de
su partido. Basta con ver la web de la formación. Nada extraña, aunque repugne, que la dirección del partido tome decisiones racistas y homófobas. Pero no deja de sorprender que, a estas alturas, los ediles ahora dimitidos no tuvieran claro en qué filas combatían. Máxime cuando el noviazgo de Martínez era público y notorio entre sus compañeros, y el novio de Bonet iba de número 9 en la misma lista. ¿Solo ingenuos?
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