MARTÍN SAGRERA, - religiólogo. Madrid - 08/11/2009
Ante una denuncia procedente de Italia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo -como ya hiciera antes aquí otro tribunal en Valladolid-, acaba de declarar lo obvio: que la presencia en las aulas de las escuelas públicas del símbolo de una religión determinada, en este caso, el crucifijo, constituye "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones".
Al tratarse de un derecho humano, no importa lo exigua que pueda ser la minoría afectada por la imposición de un signo religioso ajeno a sus convicciones, contra lo que, por ignorancia incluso de lo que es la democracia, o por patente mala fe, pretenden quienes aún sueñan con volver a los tiempos de una religión de Estado en una sociedad en gran y creciente medida ajena incluso a toda religiosidad tradicional, debido en parte a los poco edificantes ejemplos de muchos jerarcas religiosos.
Ni que decir tiene que intentar perpetuar ésta u otra imposición religiosa va directamente contra la Constitución europea y la española, crucificando la democracia y politizando el cristianismo, como han ido haciendo algunos siempre que han podido desde la corruptora costantinización del cristianismo, contra las repetidas declaraciones de Jesús de que su reino no es de este mundo, y que no hay que emplear la violencia para imponer su mensaje, al revés de lo que han dicho los fundadores de otras religiones que ciertos aprovechados intentan aún imitar aquí.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
- 08-11-2009| Hora | Noticia |
|---|---|
| 09:15 | La Lotería de Navidad tiene un ganador seguro |
| 08:57 | Pau Gasol está pletórico |
| 08:52 | La voz de los jueces |
| 08:51 | AOL empieza a cotizar tras su división de Time Warner |
| 08:43 | Facebook da más opciones para escoger la audiencia de los mensajes |
¿Uma Thurman termina con su novio?