La cultura es un derecho
A todos nos resulta familiar la constante polémica por la piratería musical, ante la que muchos músicos han tomado la actitud de basar su negocio en el directo, el contacto real con la gente. Porque la música es un derecho y una necesidad humana.
Como con casi todas las necesidades humanas, existen mafias que trafican con ella. Se dedican a comprar masivamente las entradas de manera legal a través de la Red, agotando todas las existencias en apenas unos minutos, para luego venderlas, también legalmente, hasta más de diez veces su precio real. Y el problema radica ahí, en que lo hacen legalmente. Para algunos simplemente supondrá la renuncia al evento y la búsqueda de una alternativa. Pero muchos otros -dependiendo de la importancia del evento- intentarán conseguir su entrada a cualquier precio, por razones obvias.
Supongamos que una entrada se vende oficialmente por 20 euros. Después de que una de estas empresas adquiera todas las disponibles, las vende a un precio elevado, sobre el que el Gobierno pertinente impone las tasas (no sobre el precio original). De manera que, si bien su precio final puede rebasar los 140 euros, el "pellizco" de dicho Gobierno supera incluso la ganancia del artista. Una ganancia ocasionada por un acto intrínsecamente inmoral como es el hurto.
No debe tolerarse esta iniquidad. Miles de personas contemplan desde la absoluta impotencia cómo ladrones sin escrúpulos les roban sus derechos sorteando minuciosamente la ley, que ha de defender al ciudadano y no al delincuente.
El Gobierno -y no sólo el español- ha de actuar y establecer algún sistema más seguro, como la venta de una sola entrada por cada DNI.
Hagan su trabajo y encuentren una solución propia de una democracia, acaben con esta oligarquía.
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