22/11/2007
La noticia científica de 2007 culmina una carrera de un año y medio desde junio de 2006, cuando el grupo de Shinya Yamanaka, de la Universidad de Tokio, anunció que había revertido unas vulgares células del rabo de un ratón adulto al estado primigenio de células madre embrionarias. Éste es el objetivo de la clonación terapéutica, pero la técnica del laboratorio japonés no requería el paso intermedio de crear un embrión: se limitaba a añadir cuatro genes clave a la célula adulta.
El experimento generó una lógica conmoción en el campo de la medicina regenerativa. Los investigadores han aprendido a tomarse los avances con cautela, pero ahora no sólo han confirmado la técnica, sino que tras los nuevos experimentos de Yamanaka y del pionero estadounidense de las células madre, James Thomson, de la Universidad de Wisconsin, han demostrado que funciona con células humanas de la piel, entre otras.
La noticia ha tenido tal impacto que ha eclipsado por completo un logro simultáneo: las primeras células madre obtenidas de embriones clónicos de primates, el paso crítico antes de lograr la clonación terapéutica en humanos. La sensación mayoritaria entre los científicos es que las nuevas células madre (llamadas iPC por las siglas inglesas de "células pluripotentes inducidas") acabarán haciendo innecesaria la clonación terapéutica, una técnica por la que estos mismos investigadores llevaban seis años peleando contra vientos financieros y mareas políticas. La ilustración perfecta es que Ian Wilmut, el padre de la oveja Dolly, aparcó sus proyectos de clonación terapéutica al conocer los primeros trabajos del grupo japonés.
Los científicos no son incoherentes con ello: porque han defendido en todo momento la opción más prometedora para hacer avanzar la medicina; porque sin los experimentos previos con células madre embrionarias no existirían ahora las células iPC; y porque es una excelente práctica científica cambiar de opinión cuando la mejor evidencia experimental parece requerirlo. La clonación terapéutica, que ha sido legalizada contra notables resistencias del conservadurismo religioso en cuatro países europeos, España entre ellos, puede no llegar a materializarse. Pero, si los científicos no han sido incoherentes, tampoco lo han sido los legisladores de estos países.
La nueva técnica no es aplicable a la medicina en su estado actual. Durante su desarrollo natural, las células embrionarias inactivan una docena de genes clave a medida que se van diferenciando. Y el método actual consiste en añadir a las células de la piel un subconjunto de cuatro de esos genes, que al activarse dan la vuelta al desarrollo normal. Pero añadir esos genes requiere "montarlos" en un retrovirus e infectar las células con él. No es una técnica segura, y necesitará modificaciones antes de abrirse camino hacia un ensayo clínico. Pero es un gran paso que ha inyectado un soplo de optimismo en un campo que lo necesitaba.
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
- 22-11-2007Página 1 de 3
13
Cochero
- 22-11-2007 - 20:54:08h
El obstáculo que ahora deben salvar los investigadores es la potencialidad cancerígena del procedimiento, ya que están implicados justamente los genes que rigen la division celular; démosles tiempo, serenidad y medios.
12
pulpo
- 22-11-2007 - 16:10:30h
En España hay varios grupos que trabajan con células madre, desde Sevilla,a Valladolid Salamanca etc. El asunto es saber si se ha conseguido algo en este país, siempre por detrás en ciencia y en tecnociencia. El ministro Bernat Soria no estaría mejor alfrente de un organismo al estilo americano de agencias que sigan las directrices de Vanevar Busch.
11
Fundamentalismos religiosos versus cienc
- 22-11-2007 - 14:12:47h
Todo avance científico es bueno en sí mismo. Otra cosa es la actitud hipócrita y moralista de los fundamentalistas religiosos, queriendo impedir avances que paliarían el sufrimiento y evitarían la muerte de muchas personas. Y hay que tener cara dura para llamar embrión a un puñado de células sin diferenciar: simplemente, eso no es un embrión (os lo dice un biólogo). Si por ellos fuera, la Tierra continuaría siendo plana y el centro del universo.
10
Poncio Pilatos
- 22-11-2007 - 13:21:46h
¡Comparto el entusiasmo del editorial!, al ser científica la respuesta que hace inútil la clonación terapéutica a la que legislaciones saltaron con el fervor de conversos irritando (e insultando) a los que las objetaban por razones éticas. Recuerdo que cuando la Administración Bush creo los fondos de investigación siempre y cuando no sean usados en clonación terapéutica le llamaron anticientífico, siendo estos espeíficamente los que hicieron posibles los descubrimientos de Thomson de la Universidad de Wisconsin en las células humanas que celebramos. Ojala dentro nada tengamos injertos a órganos y tejidos, verdaderas reparaciones, repuestos producidos por nuestras células por lo que no habrá rechazo inmunológico.
9
Jaime Fidelio
- 22-11-2007 - 12:50:45h
Paco, la naturaleza no inventa nada porque nada puede inventar; tampoco la llamada "evolución". HUMILDAD, SEÑORES CIENTÍFICOS Y recordad la fórmula de Popper que concluía que cada hipótesis despejada o resuelta planteaba nuevos problemas; o la ironía de Rusell,:que al final de cada nueva partícula subatómica descubierta por los físicos se encontrarían con la sonrisa burlona del gato de C hersire. Soy deísta
Página 1 de 3
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900