14/04/2008
El Partido Popular perdió las elecciones pero aumentó en medio millón el número de votos obtenido, el doble de lo que subió el PSOE. Son, pues, unos resultados que se prestan a diversas interpretaciones. Para Rajoy y su equipo más cercano, el apoyo obtenido -el más amplio de la historia del PP- revalida su liderazgo y le legitima para seguir al frente; para sus críticos, el consuelo de las cifras no puede ocultar la realidad de la derrota, sobre todo en el interior de una formación que apostó durante la legislatura por la estrategia del todo o nada. Y exigen a Rajoy que saque consecuencias de esa derrota.
Bajo la avalancha de declaraciones cruzadas entre unos y otros se esconde una pugna soterrada por endosar la responsabilidad de que el PP no haya ganado. Para Esperanza Aguirre y los sectores más radicales del PP, la estrategia de oposición en la anterior legislatura fue correcta, pero falló el candidato. Para los sectores más centristas, en cambio, la causa habría que buscarla en una estrategia que si bien permitió al PP mantener sus apoyos, y hasta aumentarlos, fue insuficiente para contrarrestar el fuerte rechazo que produce en un sector mayoritario del electorado.
El calvario político de Rajoy es que ahora tiene que alinearse con estos últimos cuando, a lo largo de cuatro años, no quiso alejarse de los primeros, asumiendo que la crispación y, muchas veces, la deslegitimación y el abuso de las instituciones era el medio más eficaz para llegar a La Moncloa.
No se sabe bien qué planes tiene Rajoy, pero hay indicios (por ejemplo, en los nombramientos efectuados tras el 9-M) de que quiere emanciparse de los grupos de presión, eclesiásticos o mediáticos, entre otros, a los que dio protagonismo político, y que le convirtieron en su rehén. La utilización de noticias falsas publicadas en esos medios radicales para intentar bloquear el Tribunal Constitucional o para cuestionar la investigación judicial (y la sentencia) del 11-M indica hasta dónde llegó esa estrategia.
En ese sentido, la batalla interna (pero librada en la plaza pública) afecta al sistema político en su conjunto, aunque corresponda a los militantes del PP, y sólo a ellos, solventarla. Hay razones para pensar que un clima de menor crispación e incluso de consenso en ciertos asuntos conviene ahora a los dos principales partidos. Pero la actitud sectaria de la oposición favorece el sectarismo del Gobierno, y viceversa. No ayuda, por ejemplo, la acusación formulada ayer por el número dos socialista, José Blanco, negando a Rajoy el derecho a hablar de continuismo "tras 25 años sin bajarse del coche oficial y de no permitir la renovación de su partido". En el PP, ejemplos de esto sobran.
Rajoy ha asumido riesgos internos al nombrar portavoz a Sáenz de Santamaría y mostrarse receptivo a las ofertas de pacto de Zapatero, y los que empujan a Aguirre a convertirse en alternativa buscan sacrificar al líder para salvar la estrategia. Eso está en juego.
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12
David
- 14-04-2008 - 19:58:52h
Me parece increible que un personaje como Pepiño Blanco se atreva a criticar a otros por llevar 25 años en política. Rajoy es registrador de la propiedad con plaza, no depende la política para vivir, algo que no pueden decir ni Pepiño (cuyo bagaje académico se limita al primer curso de Derecho y no tiene oficio conocido), ni ZP (diputado desde 1986), ni tantos otros en el PSOE. Se cree el ladrón que todos son de su condición...
11
Sebastian
- 14-04-2008 - 19:56:00h
Cierto que el PP cxon Mariano rajoy crecio en mas del doble que el PSOE en las ultimas elecciones y mucha mas ventaja habria sacdo, incluso ganando las elecciones, si tantos extremistas de izquierda, tanto de Izquierda Hundida (Ahora mas que nunca) y desde los indpendistas catalanes de ERC le dieron su apoyo a Zapatero. Ahora solo queda sentrase a ver como todos esos votantes del miedo, del llamado "voto util" ponen a parir al que eligieron el dia 9
10
diego-tauro
- 14-04-2008 - 19:07:32h
La cuestión es que no es el PSOE quien elige a los representantes del PP. Eso lo hacen los votantes. Los mismos que siguen eligiendo a Alfonso Guerra; o a Manuel Fraga...La izquierda no es quien tiene que elegir a los representantes de la derecha, cierto, pero eso eso no ha impedido al candidato de la derecha pedirles el voto...Demasiadas contradicciones y dogmatismos.
9
GIORDANO BRUNO
- 14-04-2008 - 19:04:06h
Para mi está clara la razón. Es el miedo al emigrante. Yo he oido llamar a los ecuatorianos "panchitos", por el hecho de que les disputan un puesto en una escuela pública , o en las esperas de la seguridad social. Xenofobia es eso. Y sabemos quien ha sembrado este miedo cuando se dijo que debía exigírseles un examen de identidad. ¿Y por qué no el ADN, o un análisis de "limpieza de sangre" española?. Ahí está el virus y el Gobierno debe tomar buena nota de todo ello.Lo veremos con más claridad por parte de la oposición cuando el empleo empiece a fallar y haga mella en ellos que han cogido lo que nadie quería en este pais.
8
Manu
- 14-04-2008 - 18:41:28h
Malo Malo, el Psoe ve bien a Saenz de Santamaría y la nueva actitud de Rajoy propensa al acuerdo.... Uhhhh malo malo, cuando tu enemigo político ve bien los cambios que haces es que no vas por buen camino.. Rajoy toma nota, que El País piensa que estás haciendo bien las cosas... Malo malo malo.....
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