Raúl Santiago García López 26/07/2007
Se dio a conocer ayer la sentencia del juez Fernando Ferrín Calamita, de Murcia, que niega la custodia de dos niñas a una madre lesbiana indicando que la orientación sexual de la madre incide perjudicialmente en su educación.
Este juez dictamina contrariamente a la ley, y lo hace anteponiendo sus reparos morales a la ética profesional y al derecho de una persona -independientemente de su condición sexual- a poder desarrollar una vida normal, no sólo como pareja, sino como familia, tal como reconoce y recoge la ley.
Este nuevo caso me hace pensar en lo necesarias que son las leyes, pero también en lo necesario de su correcta aplicación. La ley garantiza los derechos de las personas independientemente de su condición de credo, de sexo, de raza o de orientación sexual, y tendrá que sancionar a quien su deber profesional le obliga a fallar a favor de esta mujer.
Creo que la modernización de la legislación a la nueva sociedad es tan importante como la ampliación de derechos y libertades, pero también es importante que quienes las aplican actúen con profesionalidad.
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