05/12/2007
La importancia de la concentración "por la libertad, para la derrota de ETA" celebrada ayer en Madrid no deriva tanto de la participación ciudadana (muy escasa) como del carácter unitario de la convocatoria, y de la forma en que se alcanzó esa unidad en las horas que siguieron al crimen que la motivó. Un acuerdo rápido y sin que ninguno de los 17 partidos y organizaciones sociales representadas condicionase su adhesión a la previa aceptación de sus planteamientos propios.
Frente a esa actitud, ha resultado especialmente chirriante la de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que se ha desmarcado de la convocatoria con el pretexto de que sólo tendría sentido si antes se ilegaliza a ANV y se deroga la resolución parlamentaria de 2005 sobre una salida dialogada. La primera de esas reclamaciones tiene más sentido que la otra, aunque ninguna de ellas justifica en este momento la ruptura de la unidad de acción contra ETA.
Además, no es el papel de la AVT convertirse en censor de las iniciativas de los partidos. Como otras organizaciones cívicas nacidas contra ETA, la AVT tenía sentido como referencia suprapartidaria, impulsora de la unidad de acción contra el terrorismo. Ésa fue durante años una de sus señas de identidad esenciales, y de ella emanó su legitimidad ante la población. Esa legitimidad la ha dilapidado del todo desde que la dirige Francisco José Alcaraz, experto en convocar manifestaciones cuando no hay víctimas y en borrarse de ellas cuando sí las hay. No es sólo que haya abandonado esa función de bisagra, sino que ha pasado a hacer lo contrario: a actuar como factor de división. Primero, convirtiéndose en reproductor de las posiciones de un partido, el PP, lo que dificultaba la participación en sus iniciativas de víctimas y ciudadanos que no compartieran esas posiciones; y ahora, desbordando incluso al PP, al que trata de dictar las condiciones en que puede participar en iniciativas unitarias.
Seguramente hay sectores del PP que comparten ese sectarismo, y otros que no se atreven a enfrentarse a la demagogia de Alcaraz y equivalentes en otros movimientos. Ayer le falló la memoria a su portavoz Jorge Fernández Díaz cuando declaró que su partido nunca ha dejado de participar en movilizaciones por la libertad y contra ETA. Dejó de hacerlo en enero pasado, después de que los convocantes de una manifestación contra el atentado de la T-4 aceptaran incluir esa consigna, como había exigido el Foro Ermua, primero, y el PP, después. Pero finalmente no se sumaron.
Hay síntomas para pensar que la presión de la opinión pública en favor de una respuesta unitaria acabará venciendo las resistencias sectarias que aún existen. La convocatoria de ayer podría haber marcado el inicio de esa tendencia. Sin embargo, apenas acudieron 7.000 personas. Tal vez la ciudadanía captó el poco interés que algunos de los convocantes pusieron en ella.
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Marcial
- 05-12-2007 - 20:28:31h
La unidad no es jamás un valor en sí, si lo es el acierto. Cuando alguien comete una torpeza, el que todos se apresuren a apoyarla lo único que hace es agravarla, lo deseable es que haya los mayores disensos sobre el error. Y eso es lo que a mi modo de ver está ocurriendo con la política antiterrorista del gobierno, que es erronea; afortuinadamente hay síntomas de que va a cambiar, ¿encontrará apoyo en el PNV o ERC,incluso en IU?, espero que no, será buen síntoma.
55
koldo
- 05-12-2007 - 20:27:58h
Bochornoso el editorial, solo una cosa ¿se ha dado cuenta el escribidor que en las manifestaciones de la AVT con el Sr. Alcaraz estan petadas de gente? Supongo yo que sera que le apoyan
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Abiño
- 05-12-2007 - 20:19:19h
Estoy de acuerdo con que la AVT se puede manifestar como y cuando le venga en gana. Lo que no se debería es criticar y participar en la política de división que está llevando a cabo el PP ya que, cuanto más se dividen las instituciones, más se fortalece ETA, y eso es lo que persiguen: la división.
53
Rafa
- 05-12-2007 - 19:11:03h
En mi opinion, la solución al llamado "conflicto vasco", pasa por llamar a consultas al lehendakari y darle un plazo rezonable para que "sus" ertzainas persigan en en caliente y en frío a los asesinos y terroristas que hablan de la libertad de Euskadi. Si no cumplen en el plazo acordado, se le retira inmediantamente las competencias pliciales y de seguridad. Y así con las demás transferidas. En último extremo, se debe suspender el Estatuto vasco hasta que la sociedad comprenda que es vivir en libertad.ni un murto más en defensa de la hipocresía y el chantaje separatista.
52
MOR
- 05-12-2007 - 19:08:21h
Estamos saturados, hartos de la palabra terrorismo, hartos de oír hablar de ETA como si nuestra vida dependiera de ella y cuando el que sí debiera preocuparnos es el que vivimos el 11-M, empachados de slogans, siglas, consignas y pancartas, hartos de ver energúmenos insultando a las instituciones y aireando banderas. Y estoy harta de la AVT. Cuando el debate se serene debería analizarse en frío las actuaciones de esta asociación desde el año 2004 y aplicarle a ella las normas del Estado de Derecho que su presidente tiene siempre en la boca (aunque sólo para despreciarlo).
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