Las soluciones del PP para la crisis
No es un dicho que haya gozado de mucho predicamento en estos años recientes, pero creo que va a cobrar de nuevo actualidad. "Lentejas... si quieres, las comes, y si no, las dejas". Es la receta que Dolores de Cospedal ha endilgado sin piedad a sus súbditos. No le ha quedado más remedio que aplicar, sin miramiento alguno, el remedio que criticaba a otros. En el pecado lleva la penitencia.
Sus partidarios dicen que se trata de arreglar los desmanes de Zapatero. ¡Pobre Zapatero! le tocó bailar con la más fea -y no estoy hablando de Cospedal, que es bastante guapa, dicho sea de paso-, sino de la crisis cuasi global. Leña al mono.
Las reducciones de Cospedal para Castilla-La Mancha, secundadas por la Comunidad de Madrid, mientras Rajoy calla (técnica maquiavélica pura, el escudo humano se diría hoy) han levantado algunas ampollas. Caso de los docentes, a los que han tildado de vagos por rechazar la imposición de dos horas más de clase. Es el caso de doña Esperanza Aguerrida, que dijo que cualquier español trabaja "más de 20" (semanales), ignorando que el trabajo de los profesores no se limita a las horas lectivas, pues sobre ellos, indebida pero realmente, recae el peso del funcionamiento cotidiano de los centros, clases de apoyo, tutorías y actividades extraescolares. Aparte, naturalmente, del tiempo necesario para la imprescindible preparación de las clases, tarea generalmente doméstica. Doña Esperanza tuvo luego que desdecirse de lo dicho, a lo que ya nos tiene acostumbrados, dada su ligereza dialéctica, pero ahí quedó eso.
A Zapatero se le achaca el haber sido tibio frente a la crisis, lo que podría ser, si fuere el caso, por sensibilidad política a la hora de recortar beneficios sociales. A Cospedal, en cambio, no le ha temblado el pulso. ¿Será una muestra de lo que se nos puede venir encima tras las próximas elecciones? ¿Seguirá callado Rajoy? Son lentejas, nos dirán seguramente.
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