MARTA ALBIÑANA - Barcelona - 14/03/2008
El municipio catalán más rico, cuya renta familiar bruta alcanza los 23.300 euros por habitante, según el Instituto de Estadística de Cataluña, es sin duda una maravilla al alcance de pocos. El término municipal de Matadepera, situado en la comarca del Vallès Occidental, en la segunda corona metropolitana de Barcelona, tiene una superficie de 25,4 kilómetros cuadrados. A pesar de encontrarse a tan sólo 6.000 metros de la industrial Terrassa, a esta localidad no llega la polución y sus habitantes gozan del pulmón verde del parque natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac. De hecho, la zona forestal ocupa una gran parte del término, con 2.079 hectáreas.
Sus fastuosas mansiones y chalets de diseño se extienden a lo largo de sus calles -que suman 120 kilómetros-, impecablemente mantenidas por los servicios de limpieza. Durante el día no se oye nada, no pasan coches ni camiones, ni se ve a nadie: los niños están en el colegio y sus padres trabajando en Barcelona, en Terrassa o en Sabadell. Las horas pasan en el más absoluto silencio. Matadepera es un municipio residencial, un oasis en el Vallès que, en 2013, cumplirá 1.000 años de existencia.
Casas de 120 metros cuadrados o más
Aparte de las grandes casas de las urbanizaciones -el 68,7% de las viviendas del municipio tienen 120 metros cuadrados de superficie o más-, en el casco antiguo hay inmuebles con pisos, pero son todos de planta baja más dos, todos acordes con la fisonomía de Matadepera. Hacia finales del siglo XIX, esta localidad era fundamentalmente una villa donde la burguesía de Barcelona pasaba el verano, como el poeta Àngel Guimerà, pero esto se acabó hace más o menos 15, cuando pasó a ser un pueblo residencial para los empresarios del textil que trabajaban en Terrassa.
Hoy Matadepera cuenta con 8.266 vecinos, casi el doble que en 1991, cuando allí habitaban 4.734 personas. El equipo de gobierno está trabajando en el nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), que quiere aprobar este mismo año, pues el último Plan General Municipal data de 1989.
Matadepera, que no tiene industria ni prácticamente actividad agrícola o ganadera, vive de lo que recauda de los impuestos del IBI y de la construcción, como señala el regidor de Urbanismo, Vivienda y Juventud del Ayuntamiento, Jordi Roca (CiU). Así que, para mantener las arcas municipales a flote, la localidad deberá seguir creciendo, pero hasta un límite de 13.000 habitantes, aclara la alcaldesa, Mireia Solsona (CiU), para que Matadepera "no se densifique".
Unas 1.800 viviendas nuevas
Si la media de habitantes por hogar en Cataluña es de 2,72, en esta localidad vallesana se construirán unas 1.800 viviendas. Es en el casco antiguo donde las casas van desapareciendo y son sustituidas por inmuebles con pisos independientes. En cuanto a vivienda protegida, el municipio ya cuenta con 30 en régimen de alquiler, en septiembre se acabarán de construir otras 37 en una primera fase y 43 más en una segunda.
En el nuevo POUM, el Consistorio quiere dejar bien catalogados los terrenos para futuros equipamientos, como una nueva zona deportiva que incluirá un campo de fútbol de hierba con las medidas reglamentarias, un centro de reunión para los jóvenes -que nunca lo han tenido- y una pista de hockey, además de una escuela de música con un teatro auditorio (en el municipio se celebra un festival internacional de música).
"El nivel cultural de Matadepera es muy alto, las asociaciones cívicas son muy activas y hay muchísima afición al deporte", explica la alcaldesa. Fruto de la actividad cultural del municipio es su hermanamiento con las localidades de Mariapfarr (Austria), desde 1984, y Lincoln (Massachusetts, EE UU), desde 1989. En cuanto a la enseñanza, la localidad tiene la infraestructura cubierta: dos escuelas públicas, una concertada con guardería, un instituto, una guardería concertada y otra privada.
Aquí no llega la inmigración
Quizá Matadepera sea el único municipio de las coronas metropolitanas de Barcelona adonde no ha llegado la inmigración extracomunitaria. Los únicos extranjeros que se ven, según explica la alcaldesa, son latinoamericanos que van a trabajar a la localidad desde otras poblaciones en el servicio doméstico o como cuidadores de personas mayores.
Lo que sí que reciben a menudo son excursiones de colegios que van a disfrutar del riquísimo patrimonio natural del municipio y aficionados al ciclismo o a la escalada que acuden a explorar las rutas de la montaña. Desde el propio municipio, se han habilitado diversas rutas e itinerarios para llegar a la Mola, el punto más alto del parque, donde se yergue el monasterio románico de Sant Llorenç del Munt (siglo XI).
Hay que tener coche
El único problema de este reducto de alto standing del Vallès es el transporte público. Para llegar desde Barcelona, que está a unos 30 kilómetros, uno tiene que coger los trenes de Cercanías o los Ferrocarrils de la Generalitat hasta Terrassa. El trayecto dura cerca de 40 minutos. Una vez allí, tan sólo existe un autobús cada hora con dirección a Matadepera, que tarda alrededor de 30 minutos. Lo mismo a la vuelta. Conclusión: si usted piensa en instalarse en este oasis y no tiene coche, debe comprarse uno ya.
Ni el municipio más rico de Cataluña se ha podido librar del batacazo inmobiliario, pese al alto poder adquisitivo de sus habitantes. Xavier Argemí, regidor del PP con gran experiencia en el sector, asegura que las ventas cayeron el 20% en 2007 respecto al año anterior. De este modo, el precio de la vivienda, tanto nueva como de segunda mano, está bajando. Los pisos son escasos en Matadepera. Con una superficie media de 90 metros cuadrados, los que están para estrenar cuestan entre 5.400 y más de 6.000 euros el metro, y los usados alrededor de 2.400. Las casas nuevas, independientes, de unos 300 metros cuadrados de vivienda y más de 1.000 de terreno, que es lo que más abunda, oscilan entre 800.000 y 1.200.000 euros. La horquilla es grande, puesto que, como dice Argemí, las casas en Matadepera son como "trajes a medida". Sin embrago, hay algunas, más sofisticadas -con domótica, piscina climatizada o fachadas antiguas de piedra hechas a mano- por las que pueden llegar a pedir casi dos millones de euros. Aunque sea escaso, el alquiler es lo más asequible en los tiempos que corren: en este municipio se pueden encontrar pisos de 90 metros cuadrados por 850 euros al mes.
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