A. FERNÁNDEZ/M. PENIDE - Bilbao - 12/10/1998
Unas 800 personas en la comunidad autónoma padecen anorexia, enfermedad psicológica que se traduce en la negación de la comida, según datos de Osakidetza. Para estos enfermos es necesario un tratamiento global que abarque no sólo apoyo psicológico sino también asesoramiento para sus familiares y un seguimiento continuo. Una atención que no pueden ofrecer los centros hospitalarios, superadas sus manifestaciones más agudas. El primer centro de día en el País Vasco que atiende de forma ambulatoria a los enfermos de anorexia, de iniciativa privada, acaba de abrirse en Getxo. NAIBE está integrado por dos psicólogas, Elisabeth Arechaga y Amaia Calvo, y una bióloga especialista en nutrición, Kaitin Ochandiano. La idea de crearlo les surgió en diciembre del año pasado cuando leyeron en el periódico el testimonio de la madre de una niña anoréxica que reclamaba un centro que llenara el vacío existente entre el alta hospitalaria y su vuelta a la vida cotidiana. "Nos sorprendió el caso y decidimos crear un lugar de estas características", señala Elisabeth Arechaga. Para realizar este proyecto sus promotoras se pusieron en contacto con especialistas de la Universidad de Deusto, del área psiquiátrica de Zamudio y con las principales asociaciones españolas contra la enfermedad. Todos concidieron en "la necesidad de un centro de este tipo para la total recuperación de los afectados", añade Kaitin Ochandiano. NAIBE ofrece unos servicios de tratamiento y curación para la reincorporación del afectado a su vida normal de la forma más eficaz y menos traumática posible. Estos servicios abordan desde la prevención de la enfermedad con charlas informativas en institutos, colegios y otras instituciones, hasta la detección precoz donde se evalúa si lo que el paciente sufre es efectivamente un trastorno de la alimentación y en qué grado o es otro tipo de patología. "Hay casos en que el paciente no tiene una anorexia real sino características de esta enfermedad", apunta Amaia Calvo. "Una vez establecido que se trata de anorexia, hablamos, con el permiso previo de la familia, con todos los profesionales que hayan atendido al afectado". Después se establecen los compromisos de la relación terapéutica y dietética mediante un contrato escrito y firmado por ambas partes. A partir de aquí se efectúa el diagnóstico psicológico y físico y comienza el tratamiento. "El afectado se incorporará lo antes posible al centro para relacionarse con sus compañeros y comenzar la actividad diaria", explica Ochandiano. La tercera fase de este proceso es el tratamiento extrahospitalario, en el que se realiza una serie de entrevistas con la familia y con el afectado. En la curación de la anorexia el papel de la familia es fundamental, por lo que el centro quiere que sus allegados hablen del desarrollo que ha seguido el afectado hasta obtener el alta hospitalaria. También se habla directamente con el paciente para concretar unos compromisos de relación terapeútica. Una vez establecido el diagnóstico, la incorporación al centro es inmediata y el enfermo toma parte desde el primer día en todas las actividades. NAIBE realiza al paciente un seguimiento de evaluación que se obtendrá tanto de la psicoterapia individual, como de las consultas dietéticas y de su comportamiento en las diferentes áreas de trabajo que se realizan en el centro. Una vez que el paciente consigue el alta, NAIBE realiza primero un seguimiento mensual y posteriormente un control semestral. "Es fundamental para que el paciente no vuelva a caer en la enfermedad", señala Amaia Calvo. El centro cuenta con un teléfono permanente (910923262) para atender casos puntuales o de emergencia, al que pueden llamar tanto los familiares como el afectado. La anorexia es una enfermedad mental que, en opinión de las especialistas, tiene curación. "Se puede llegar a alcanzar una calidad de vida con un desarrollo cotidiano normal, aunque el proceso de curación sea largo no sólo económicamente sino también psicológicamente hablando", declara Ochandiano. Varios factores La anorexia ha pasado de estar considerada como una enfermedad relacionada con la obsesión por unos cánones de belleza propagados por el mundo de la moda a confirmarse como un trastorno en el que intervienen otros muchos elementos. "Hay casos en que los factores precipitantes pueden venir por una depresión, una situación familiar desfavorable o por cualquier otra circunstancia", añade Arechaga. El proceso de curación de los enfermos de anorexia es un compendio de la actitud de la familia frente a la enfermedad, el entorno social que le rodea y los medicamentos que se les suministran. "No existen medicamentos para curar esta enfermedad sino que complementan el proceso de curación", añade Calvo. En la comunidad vasca existen varios centros privados y públicos donde se trata la anorexia; también son fundamentales las asociaciones que asesoran y orientan a los familiares de los afectados. Este es el caso de ADANER que a nivel estatal actúa en las administraciones sanitarias para organizar, coordinar y desarrollar políticas de atención sanitaria para los enfermos de anorexia. El objetivo principal de ADANER es contribuir a la mejora de la calidad de vida de los enfermos con Trastornos del Comportamiento Alimentario (TCA), y mejorar su atención tanto en aspectos médicos y psicológicos como sociales.
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