Sábado, 17/5/2008

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CRÍTICA

Una oreja inmerecida y dos regaladas

JOSÉ LUIS MERINO - Eibar - 12/05/2008

 
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El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza acredita tardes de rejoneo inolvidables. La de ayer fue para olvidar. No está justificado que ganara una oreja su segundo toro por un par de piruetas que hizo su caballo Fusilero. Mató a sus dos toros muy mal. Se sirvió de dos pinchazos y un rejón de muerte. Estuvo discreto con las banderillas, y en su segundo una se escapó al brazuelo. Hay que agradecer el despliegue de corceles que puso sobre el albero eibarrés -la yegua Estella y los caballos Viti, Pirata, Oro Viejo, el ya dicho Fusilero y el excelente Chenel-, pero poco más.

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Luis Francisco Esplá se pasó de listo. A su primer toro lo lanceó con garbo, sobre todo por el pitón izquierdo. Lamentablemente, dejó que el varilarguero le endilgara una durísima vara. El toro ahí perdió fuerza y sentido. En el haber de Esplá hay que anotar un quite por delantales con cierta calidad. En banderillas estuvo muy irregular. La faena consistió en pases de tanteo, medios pases y un pase bueno por alto. Faena desconfiada y estocada defectuosa.

A su segundo banderilleó algo mejor con el segundo y tercer par. Lo único interesante de la faena fue ir robándole muletazos a un toro con querencia hacia a las tablas. Faena discreta de un torero con recursos. Mató mal, de dos pinchazos y media estocada ladeada.

Lo más destacado de la tarde estuvo en las manos de Ivan Fandiño. Recibió al toro con una larga cambiada para después trenzar unos lances muy templados y rematar con una ajustada media verónica. En ese primer toro tejió unas gaoneras aceptables.

Inició la faena con un pase cambiado, para instrumentar después una serie de derechazos muy templados, con gracia, llevando al toro embebido con un juego de muñeca y cintura. Después hubo otras dos series de derechazos muy templados, pero faltos de mando. Es verdad que esa falta de mando la suplía echándole valor. Se fue tras el acero y cobró una buena estocada que necesitó dos viajes de verduguillo.

En su segundo, un toro muy malo, Fandiño puso todo de su parte. Mató muy mal de una estocada atravesada. El público le otorgó una oreja inmerecidamente.

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