11/12/2006
El dictador chileno Augusto Pinochet, que dirigió el país con mano férrea entre 1973 y 1990 tras un sangriento golpe de Estado, falleció ayer a los 91 años en el Hospital Militar de Santiago de Chile sin responder de sus crímenes ante la justicia. Pinochet estaba ingresado después de sufrir un infarto de miocardio y un edema pulmonar hace una semana.
El dictador chileno Augusto Pinochet, que dirigió el país con mano férrea entre 1973 y 1990 tras un sangriento golpe de Estado, falleció ayer a los 91 años en el Hospital Militar de Santiago de Chile sin responder de sus crímenes ante la justicia. Pinochet estaba ingresado después de sufrir un infarto de miocardio y un edema pulmonar hace una semana. La muerte del dictador fue recibida con alborozo y brindis por millares de víctimas y familiares que abarrotaron avenidas céntricas de Santiago. Frente al Hospital Militar chileno, por el contrario, centenares de adeptos rezaban y cantaban el himno nacional.
En sus últimos años, Pinochet utilizó todo tipo de tretas y artimañas para eludir el peso de la justicia por las 300 causas abiertas contra él. Las más graves fueron interpuestas por los 3.000 asesinatos y desapariciones en la dictadura, así como los más de 20.000 torturados. Otras querellas perseguían recuperar los millones de dólares que amasó y depositó en cuentas secretas en el extranjero. Su muerte contribuirá a consolidar la democracia en Chile, hoy bajo el liderazgo de la socialista Michelle Bachelet, encarcelada en la dictadura e hija de una víctima de Pinochet.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200