La poesía como conjuro
Poesía. En sus últimos meses de vida, consciente de la enfermedad, José María Millares Sall (Las Palmas, 1921-2009) actuó con una lucidez extrema: ordenó y corrigió algunos textos, entre ellos Krak, un poemario breve y extraño (un libro-poema) que, tal y como afirman sus editores, "el escritor dejó listo para su publicación". Así, Krak complementa Cuadernos (2009), el libro con el que obtuvo el Premio Nacional, y amplía el universo de irracionalismo que allí se advertía. Es el reino de la oscuridad, de una oscuridad provocativa, cruzada por imágenes surrealistas, marcada por la convivencia de tiempos y lugares, por una memoria (personal y colectiva) astillada y lúcida; es el duermevela de quien, consciente de estar en la última fase de su vida, recibe la visita de un ser imaginario con el que habrá de convivir en ese tiempo frágil e inestable. Millares Sall habla en el poema de Krak. Unas veces, como narrador omnisciente; otras dialoga con él asumiendo la perspectiva de la segunda persona en una suerte de desdoblamiento en el que el visitante asume la identidad del propio poeta: "Estás aquí / porque te huelo y ya sé / quién eres cuando sólo es tu estertor lo que escucho". La utilización de ambas perspectivas no enturbia la sólida unidad del libro, su tono y su ritmo homogéneos, casi salmódicos, su condición de largo poema dividido a su vez en 23 apartados o capítulos que pueden ser leídos como poemas exentos, con entidad propia. Krak es un ser que da "pasos de araña gigantesca", "es una hormiga", descansa "clavando sus dientes / en la tapa podrida de un féretro", es "una rata", o "un sacerdote", o "un agujero por donde a chorros escapó la noche". Krak es protagonista e imagen central en un caleidoscopio verbal construido para arañar en las contradicciones que enturbian la existencia, para encontrar un sentido a la vida más allá en la propia irracionalidad del texto, una irracionalidad hecha, por otro lado, con la lucidez de quien vislumbra la verdad de la muerte en un horizonte próximo. La sociedad, la política, desde los recuerdos de la dictadura de Franco hasta la corrupción de la democracia, los vínculos entre poesía y poder, la crítica, sutilísima, a determinadas estéticas ("y en Venecia bajo la oscuridad amorosa / de sus canales una voz de mármol / y de fuegos artificiales"), la reivindicación de la poesía como conjuro, son ingredientes que hacen de Krak mucho más que un ajuste de cuentas íntimo, que un desahogo, que un bellísimo grito de rebeldía ante lo inevitable.
Krak
José María Millares Sall
Calambur. Madrid, 2011
64 páginas. 10 euros

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