MERCÈ MOLIST 16/03/2006
Surgido en 1991, de la mano de las artistas australianas VNS Matrix, el ciberfeminismo decayó a los pocos años. Unas jornadas en Barcelona han demostrado que no ha sido flor de un día y que sigue despertando interés en las cada vez más mujeres que se suben al carro de la tecnología.
Las jornadas Enre/Dadas, celebradas la pasada semana en Barcelona, se abrieron con una performance sobre las formas como los hombres quitan el control del ordenador a las mujeres, desde pedirles el teclado para escribir su contraseña hasta desenchufarles la máquina.
Cornelia Sollfranck, adalid del ciberfeminismo, recordó que los conceptos de autoría y copyright son masculinos, creados cuando sólo había autores hombres.
Defendió el copyleft, aunque criticó la licencia libre Creative Commons: "No cuestiona el copyright sino que se basa en él, sin cambiar la economía que hay detrás. Dice que permitirá a los artistas jóvenes ser conocidos, como si sólo fuese una herramienta de mercadotecnia. No crea", concluyó, "un modelo económico alternativo".
Mónica, del Hacklab KernelPanic, advirtió que los anuncios siguen suponiendo que los ordenadores son para hombres, con macizas como reclamo. Por su parte, Flavio Escribano diseccionó los videojuegos: "No salen mujeres sino seres feminoides, con representaciones exageradas de sus atributos, labios gruesos, pezones duros, como si estuviesen siempre listas para el sexo".
Cerró las jornadas Remedios Zafra: "La mujer, que había conseguido salir de casa, vuelve ahora a través del precario teletrabajo. La red se muestra como un medio desjerarquizado, pero la mujer sigue jugando en ella el rol que se le ha impuesto socialmente y no impone su liderazgo, sino que se encierra en círculos, como las comunidades de mujeres".
KERNEL PANIC: http://kernelpanic.hacklabs.org/ SOLLFRANCK: www.medienkunstnetz.de/artist/sollfrank/biography/
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