CRISTINA CASTRO - Santander - 11/08/2009
Donna Leon (Nueva Jersey, 1942) es pequeña, delgada, vigorosa y dicharachera a partes iguales. La autora de novela negra, madre de la saga del comisario Guido Brunetti -cuya vigésima aventura empezará a preparar en septiem-bre-, arrancó ayer en la Universidad Menéndez Pelayo el curso Escribiendo novela policiaca, que ayer se dedicó a debatir sobre las razones de éxito del género. No se habló de él en la sesión, pero Leon no comparte la popularidad del autor más afamado del momento. Primero se cubre: "Tengo que ser muy cuidadosa con lo que digo porque si critico un libro siempre suena a celo profesional". Después se sincera: "Leí el primero, Los hombres que no amaban a las mujeres, y pensé que era patológicamente malo, principalmente porque su actitud es un agravio al amor humano, a las relaciones humanas. Todos los contactos sexuales son violentos o fuera de límites, no hay pasión en el libro, tan sólo pasión por violencia o por venganza".
La autora confiesa que no llegó a terminar el primer libro de la trilogía Millenium: "Por la repugnancia que me producía. No hay calidez humana, los sentimientos son ajenos a mí". La escritora se refiere al éxito del sueco ("Sé que se le considera un genio, que ha vendido más libros de los que yo venderé en mi vida y siento mucho que haya muerto tan joven; seguro que era un buen hombre") en un rotundo: "No lo entiendo. Bueno, sí. Y ese éxito me asusta".
Dejando a un lado la saga más vendida del momento, Leon cree que estamos en "un momento muy rico para la novela negra". Es bueno porque los ingleses y americanos ya no dominan el género y "autores de otros países están demostrando lo buenos que pueden llegar a ser". Una calidad que encuentran, asegura la autora, porque el género da a la gente lo que no tiene en su vida: "Les explica por qué pasan las cosas, por qué suceden los crímenes y éstos se resuelven. Se descubre quién lo hizo, quién es el responsable, y la persona es castigada. Y eso no ocurre en la vida".
No obstante, afirma que ahora las obras reflejan que, a veces, el culpable es pillado, pero penado: "Antes, el malo siempre iba a prisión, como en Agatha Christie. Hoy, sin embargo, frecuentemente el malo es descubierto aunque no castigado. Los grandes no van a la cárcel; los pequeños, sí".
La dama de la novela negra y social, como se le llama, afincada en Venecia, no está contenta con la adaptación que la televisión alemana ha hecho de las aventuras de Brunetti. "He visto dos capítulos y en un momento aparece una viejecita dulce de 90 años que viene de la residencia de jugar al bridge", que resulta ser la madre de Brunetti. "¡Pero si la última vez que la vi era una loca con alzhéimer!". Sin embargo, es posible que confíe de nuevo en la pequeña pantalla y deja caer: "La BBC está rascando la puerta". Y aunque acaba de publicar La otra cara de la verdad, ya piensa en la nueva entrega.
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- 11-08-2009Página 1 de 37
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ELPAÍS.com
- 12-08-2009 - 08:44:20h
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Tadeo
- 12-08-2009 - 05:50:53h
Larsson tampoco me parece un gran escritor pero por razones diferentes a Donna Leon, que dice con tremendismo dice que sus personajes son "un agravio al amor humano". A mí me parece que los personajes de Larsson resultan a ratos inverosímiles y transitan con disfuerzo, lo cual considero un agravio únicamente artístico. Sin embargo, no voy a negar que mientras leía otros libros me he entretenido en las pausas con la trilogía Millenium. Pero de allí a merecer el adjetivo de obra maestra en la que tantos abundan, le falta galaxias.
181
Tania Machado
- 12-08-2009 - 02:33:35h
Yo he leido los dos primeros libros, los considero bueno entretenimiento solo.
180
kristian
- 12-08-2009 - 02:31:36h
Totalmente de acuerdo con ella. Es una historia desagradable desde el principio al final. No digo que sea buena o mala, simplemente que atenta contra el bienestar sentimental de quien la lee o ve.
179
Claudio Díaz Redondo
- 12-08-2009 - 02:24:54h
Donna Leon es patológicamente previsible. Larsson no es Raymond Chandler. Eso es evidente. Pero Donna Leon tampoco lo es. Eso que quede claro. Lean a Ross Macdonald, James Ellroy, Michael Connelly, James Sallis. Eso es literatura entretenida, sabia y de alto voltaje
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