Domingo, 27/12/2009

ELPAÍS.COM Revista de verano

 

CRÍTICA: cine

'Sushi' al estilo Penedès

JAVIER OCAÑA 28/08/2009

 
Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 1 votos
Imprimir   Enviar

"Todos los recuerdos son una mierda. Todo lo que hay fuera de esta habitación es una mierda...", clamaba Marlon Brando en el microcosmos de cuatro paredes, colchón y mantequilla de El último tango en París. Algo que también podría gritar el Sergi López de Mapa de los sonidos de Tokio, nueva película de Isabel Coixet, de no pocas concomitancias con el filme de Bernardo Bertolucci. Eso sí, en el universo de la catalana no caben los apartamentos desvencijados, los colchones deslucidos, las ratas y el existencialismo. El microcosmos de Coixet, una habitación de hotel que simula un vagón del metro de París, donde un vendedor de vinos catalán y una sicaria japonesa dan rienda suelta a su pasión, tiene las trazas habituales de su cine: manierista, afectado, colorista. Sin embargo, Coixet ha encontrado esta vez la fórmula para que su obra no resulte tan impostada: ha añadido artificio a su artificio habitual; el estilo Coixet ha encontrado en el sofisticado (y falsario) Tokio su lugar ideal para ser enmarcado.

MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO

Dirección: Isabel Coixet.

Intérpretes: Sergi López, Rinko Kikuchi, Min Tanaka, Takeo Nakahara.

Género: drama. España, 2009.

Duración: 109 minutos.

Mapa de los sonidos de Tokio

La noticia en otros webs

Tras la mesura y la delicadeza desplegadas en la notable Elegy (2008), Mapa de los sonidos de Tokio fluye como una catarata gracias a una puesta en escena elegante, nunca grandilocuente, apoyada en un mar de tañidos y olores (de las chicharras al tráfico nocturno, del sushi al vino del Penedès), que se degustan mientras los protagonistas experimentan en el arte de la penetración. Como en El último tango..., hay un hombre torturado por el suicidio de su pareja, una explosión sexual con una desconocida y la incapacidad para escapar del pasado y de un destino trágico. Ambas películas comparten incluso un disparo que pone fin al frenesí, al suplicio.

Sin embargo, Coixet, que ya había abandonado a su suerte durante más de media hora a un narrador que sólo le sirve para la presentación de personajes, remata su buena faena con un doble bajonazo: un inverosímil asesino y una canción de Antony and the Johnsons, convertidos definitivamente en un cliché de lo guay (traducción de cool) más que en un sello de autoría.

Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 1 votos

¿Qué es esto?Compartir:

Facebook  delicious  technorati  yahoo meneame myspace

Puedes utilizar el teclado:

aumentar texto disminuir texto Texto   

Si te ha interesado esta información, te recomendamos:

Otras ediciones

Última hora

 
Últimas Noticias
Hora Noticia
20:04 Un paso más del Lagun Aro
19:29 La misa por la familia cristiana pierde 100.000 fieles en dos años
19:16 "Cuando le oí gemir, pensé que era un gato"
18:42 El dilema de los ayatolás
18:06 EE UU se replantea las medidas de seguridad en los aeropuertos tras el atentado frustrado de Detroit
 
Fotograma de 'Mapa de los sonidos de Tokio'
Ampliar

Rinko Kikuchi, en un fotograma de Mapa de los sonidos de Tokio.-

 
 
 
 
asociados otros medios

© EDICIONES EL PAÍS, S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid (España)