Tango en Venecia a medianoche
El coreógrafo Javier de Frutos borda su estilo evocando el duro México profundo
Tango, huapango y vida. El pasado fin de semana concluyó la Bienal de la Danza 2007 en Venecia con dos sugerentes opciones: primero, en el teatro Malibrán, el coreógrafo venezolano Javier de Frutos, afincado en Londres y nacido en Caracas en 1963, presentó su tríptico coreográfico con la compañía que dirige: el dinámico Phoenix Dance Theatre, bajo el título Triple Bill. Después, a medianoche, la cita era de nuevo en L'Arsenale, esta vez para el Go-Tan-go, una original velada festiva donde bailó hasta el apuntador.
De Frutos es, probablemente, el coreógrafo latinoamericano más importante de su generación en cuanto a su implantación en Europa y la calidad final de su producto, ganada a base de pulso y trabajo, de energía y de cultura.
La Bienal de la Danza 2007 ha terminado revestida de polémica, pero como una fiesta de la calidad, y así, el proyecto de los tangueros ultramodernos Rodrigo Pardo y Cristina Cortés (esta vez con la asistencia de la especialista teórica Elisa Guzzo Vacarino y del bailarín y maestro Roberto Bolletin) establecía una cita con el público a medianoche, esta vez sin butacas ni escenario propiamente dicho. En palabras de Vacarino, se trataba de que "todos juntos, aficionados, profesionales y entusiastas del género, probaran la emoción del tango y ese contacto cuerpo a cuerpo que hace de la danza social un acto de amor".
Pero antes de este cierre lúdico, una clausura teatral en toda regla tuvo lugar en el teatro Malibrán a cargo de la compañía británica. El impactante tríptico de De Frutos es una orgía de energético movimiento de danza y de gusto por el cuerpo.
La audaz colaboración de la cantante, folclorista y antropóloga Lila Downs contribuye a un tinte dramático donde lo festivo es subsidiario.
De Frutos estableció un sello de verdadera danza culta para esta bienal controvertida y polémica, donde no han faltado la sangre, el dolor, la pasión, la rabia y los detalles que remiten a la fogosidad de la sociedad contemporánea.
El espectáculo Triple Bill resume con su dureza el papel del cuerpo en el mundo moderno. Tal como en el baile de Go-Tan-go resulta un mensaje premonitorio sobre la necesidad de mantener a toda costa el contacto cuerpo a cuerpo, buscarlo de noche, día y madrugada.
El tango, donde la pareja se abraza furiosamente, es una metáfora de la danza como supervivencia, como acto pasional para ir a cualquier sitio virtual que signifique vida y respiración.
La Bienal de la Danza de Venecia continúa siendo la mesa de debate universal más polémica y positiva a la hora de la búsqueda de nuevos formatos y nuevos logros en el arte de bailar y de configurar la acción escénica contemporánea.

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