EMILIO DE BENITO - Madrid - 04/09/2007
Para Craig Venter, haberse sometido al escrutinio más riguroso al que pueden llegar sus colegas -la descripción de su genoma- es la última prueba de su confianza en la ciencia, y un intento más de acabar con los recelos que siempre han seguido su trabajo. Venter, que nació en Salt Lake City (Utah, EE UU) el 14 de octubre de 1946, es el primer ser humano que conoce prácticamente toda su dotación genética, tanto la herencia de su padre como la de su madre.
El estudio revela grandes diferencias entre humanos sin que importe la raza
"Soy el primero y probablemente el último", dijo ayer orgulloso por teleconferencia al presentar el trabajo, que ha dirigido el instituto de investigación que lleva su nombre. La causa de esta unicidad es "el dinero y el tiempo que ha costado": más de tres años y 100 millones de dólares (más de 73 millones de euros), según los cálculos que, a vuelapluma, realizó ayer.
El genetista saltó a la fama a principios de este siglo como director del Proyecto Genoma. Pero el científico abandonó el trabajo -financiado con dinero público- para competir contra sus antiguos socios. Para ello creó una empresa, Celera, que consiguió adelantarse en la publicación de los resultados. Pero la apuesta no fue rentable: sus datos tenían menos calidad que los obtenidos por el consorcio público, que, además, los facilitaba gratis.
Aquel genoma, que se anunció a bombo y platillo en 2003, no era el de un ser humano. Estaba formado por fragmentos de ADN -el libro de instrucciones de todos los procesos biológicos- de un grupo de personas. El presentado ayer corresponde sólo a Venter, aunque debe servir a toda la humanidad. Además, se basaba en sólo la mitad de los cromosomas. El de ahora tiene las dos copias: la que ha heredado de su padre y la que le ha transmitido su madre.
Gracias a este trabajo, el investigador sabe que en su familia hay una predisposición al Alzheimer. Pero él no quiso mostrarse preocupado. James Watson, el codescubridor de la doble hélice de ADN, ha dicho que no le importa que se secuencie su genoma si no le dan las malas noticias que éste pueda llevar escritas. Para Venter, en cambio, es una "oportunidad". "Justo acaba de salir un estudio que dice que el uso de las estatinas [una familia de fármacos que se usa para combatir el colesterol elevado] mejora el desarrollo del Alzheimer y otras demencias asociadas a la edad", recordó ayer.
Tampoco le preocupa el impacto que la publicación de su información más íntima pueda tener en su familia. "Todo se ha hecho con todos los permisos", insistió.
Al contar con la información doble, la materna y la paterna, los científicos han podido comparar los cromosomas masculinos y los femeninos. Y ahí han encontrado la primera sorpresa: el sistema de transmisión de la información genética admite unos errores, pero no se esperaba que fueran tantos. En la gigantesca cadena de letras químicas ("aggacttaccga..."), las de un progenitor y las de otro no sólo tienen diferencias puntuales (donde uno tiene una A, el otro lleva una G, por ejemplo), sino que hay trozos enteros que se repiten o que faltan. "Hemos encontrado que tengo dos copias de un gen que fabrica una proteína relacionada con el metabolismo en un cromosoma, y que en el otro sólo tengo una", dijo Venter.
En total, hasta en un 44% de los genes hay diferencias, dijo el científico. Estas variaciones explican la enorme diversidad del ser humano -lo que hace estrictamente cierto que no haya dos personas iguales-. Y, contra los racistas, son una confirmación de que el concepto de raza "es social y no biológico", advirtió el genetista, ya que la realidad es "una gradación continua" que no permite asociar rasgos como inteligencia y etnia.
El genoma de Venter está ya disponible en la web de Public Library of Science (PLoS), una revista electrónica que quiere ser una alternativa a las clásicas Science y Nature. Y, en un giro sobre lo que hizo cuando se descifró el primer genoma, Venter y su instituto lo han cedido completamente gratis.
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- 04-09-2007Página 1 de 2
9
Antonio Rodríguez
- 04-09-2007 - 13:03:30h
Acciones de esta naturaleza y el reconocimiento social del que este "científico" disfruta resultan muy significativos del ínfimo nivel en el que se desenvuelve una parte no pequeña de la clase de los "biomédicos". Por último quiero hacer recordar que este sujeto tuvo firmes apoyos de no pocos colegas para presentar su candidatura al Premio Nobel; es difícil imaginar mayor indigencia intelectual.
8
Fernando
- 04-09-2007 - 13:02:44h
¿Dónde puedo regalar yo el mío?... seguro que ayudaría a alguien... o al menos mejoraría la especie (que no es poco)
7
Alegria De La Huerta
( http://alegria-de-la-huerta.blogspot.com )
- 04-09-2007 - 11:37:24h
Este hombre está pirado! Lo único que le gusta es destacar y ha puesto la ciencia para su propio beneficio. Por mucho que ahora publique en PLoS y se las dé de guay, a principios de siglo lo que hizo fue competir con el proyecto genoma humano que llevaban a cabo conjuntamente los mejores grupos y centros científicos del mundo. Este tío va a la suya, por favor! Respecto a lo de ir secuencia el genoma de cada individual no es posible, pero sí que mediante grupos de marcadores pasa a ser una buena herramienta de análisis para cierto grupo de personas con riesgo. No se debe tener miedo de la ciencia y el futuro, pero está claro que no se puede utilizar sin sentido.
6
Pepe Dólar
( http://pepedolar.blogspot.com/ )
- 04-09-2007 - 11:36:49h
Yo no regalo nada. Si queréis mi genoma os lo vendo, pero caro, que de algo tengo que vivir.
5
RichieHB
- 04-09-2007 - 09:49:09h
Gracias, pero paso!
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