ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - Roma - 28/10/2007
Desde hace 40 años, Vicente Cárcel, de 67, se levanta, se pone la sotana, se monta en el autobús, baja en la parada de la plaza de San Pedro y desde allí entra en uno de los rincones más reservados del planeta, uno de esos lugares por cuyo acceso algún historiador mataría: los archivos secretos del Vaticano.
Roma temía sobre todo la influencia del régimen nazi en el caudillo español
En una sala de pupitres de madera y bajo la mirada de un vigilante eclesiástico, Cárcel recoge las tres cajas de documentos permitidas para ese día (sólo tres cajas por jornada) e inicia su minuciosa tarea de buscador de oro: examina papel por papel, legajo a legajo, documento a documento. "Y a veces hay pepita de oro y a veces no", dice. "Esto me agota, pero a la vez me entusiasma, es como una droga. Es raro el día que no voy: tiene que estar muy justificado", añade.
Una de las mañanas en que este monseñor obsesionado con la historia encontró una pepita de oro fue cuando halló un telegrama con una nota manuscrita del papa. "Pío XI había intentado que, por caridad, Franco declarase una tregua por Navidad. Y Franco, en un telegrama, había respondido que no, que iba a seguir con la campaña militar prevista, porque parar equivalía a alargar la guerra". Y en ese telegrama, abajo, Cárcel encontró un apunte manuscrito de un Papa cansado de rogar durante años un alto al fuego: "Ya no puedo hacer más. ¡Que Dios se apiade de la pobre España!".
Cárcel vive en el Colegio Español de Roma; es educado, culto y afable, ha conocido y tratado a cuatro papas, es doctor en Historia, ha escrito más de 30 libros y regenta además un título honorífico mucho más original: protonotario apostólico supernumerario. "Pero cuando hablo de estas cosas ni siquiera soy sacerdote; simplemente soy historiador".
En septiembre del año pasado, el papa Benedicto XVI desclasificó la documentación perteneciente al pontificado de Pío XI, del 6 de febrero de 1922 al 10 de febrero de 1939. Así funciona este archivo particular: cada nuevo Papa permite el acceso a la documentación de un predecesor o dos, siempre que entre uno y los otros quede un buen colchón de años.
Así, los historiadores españoles pueden consultar la documentación de un periodo especialmente jugoso: el inicio y el desarrollo de la Guerra Civil. Así hay un goteo constante de estudiosos españoles que acuden a consultar un dato concreto o un documento especial.
Cárcel es el único que va todos los días. "Yo reviso todo lo que hay. De ese periodo, del de Pío XI, ya he visto 500 cajas. Pero hay 2.500 más". Su intención es examinarlas todas: cada telegrama, cada nota, cada informe del nuncio o cada recorte de prensa enviado desde España al Vaticano.
Un día monseñor Cárcel encontró una caja especial, que contenía una lista interminable de nombres. Había cerca de 12.000 nombres con sus correspondientes apellidos. Cuando supo qué significaban se quedó mirando el documento con un asombro especial: correspondía a miles de niños que habían salido del País Vasco, entonces territorio republicano, en dirección a Francia, Holanda o Bélgica, entre otros países, a fin de evitarles el sufrimiento de la guerra.
Después, con Bilbao ya en el bando nacional, fueron reclamados y el Vaticano sirvió en muchos casos de enlace a través de las nunciaturas europeas. De ahí que en los archivos secretos duerma la lista con todos los nombres.
Cerca hay otra caja espeluznante: contiene miles de cartas, telegramas y peticiones de padres, hermanos, amigos, esposas y conocidos de condenados a muerte que pedían al Papa su intercesión ante Franco. Cárcel también ha encontrado los telegramas que el Papa enviaba pidiendo clemencia. Y en algún caso, los telegramas devueltos desde el bando nacional en el que se informaba de que el hombre cuyo perdón se solicitaba ya había sido fusilado.
Cárcel asegura que las relaciones entre el Papa y el bando nacional no fueron buenas. No reconoció a Franco hasta 1938. "Sobre todo temía la influencia del régimen nazi en Franco", asegura. Tampoco, evidentemente, con la República.
Cárcel acudirá hoy a la beatificación de 498 mártires. "Todos los muertos en esa guerra exigen el mismo respeto. Todos. Pero la Iglesia se debe a estos mártires. Porque no son mártires de Franco, sino de la Iglesia". Las 498 historias no han llegado aún a los archivos que examina. "Se consignaron después del 39. Así que saldrán en los archivos del siguiente papa, Pío XII. En el Vaticano todo va a su ritmo, todo va lento", dice. "Como me dijo una vez un cardenal al que yo apremié por un asunto urgente: si es muy urgente, hijo, déjalo para mañana".
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Bermu
- 28-10-2007 - 23:19:58h
Sr. Anacleto cálmese un poquito y respire hondo que su visceralismo no le irá bien para dormir tranquilo. Es un consejo de las autoridades sanitarias (de derechas y/o izquierdas). Sus juicios dogmáticos son muy maniqueos.
72
Anacleto
- 28-10-2007 - 21:57:15h
La Iglesia es una misma cosa que la derecha más recalcitrante de España. Dice que no al divorcio y sus miembros (los no curas) son los primeros que se divorcian; los primeros que abortan estando oficialmente en contra del aborto. Están en contra del abuso de menores y que tire la primera piedra el que esté libre de pecado. Han bendecido a todas las dictaduras de derechas (porque son los suyos). Ahora está la Iglesia española dando un claro ejemplo del recuerdo de sus víctimas pero del olvido de su ancestral crueldad a lo largo de la historia (que le pregunten a la Inquisición).
71
Moisés
- 28-10-2007 - 21:45:24h
La Iglesia es un poder terrenal y utiliza a Dios para amedrentar y atemorizar a los hombres y mujeres. Sólo está con los poderosos porque ellos quieren ser poderosos; son los mismos. Incluso son peores porque utilizan malas artes, engaños y se hacen los buenos para hacer más daño. Siempre que hay elecciones en España se utilizan técnicas para engañar a la gente, ya sea diciendo que la izquierda está contra Dios, ya sea de otra manera más sutil. Pero que sepan los hombres que Dios no puede estar en contra de ellos como está la Iglesia y que Dios debe estar muy enfadado con la Iglesia porque éste lo utiliza.
70
isshou
- 28-10-2007 - 21:44:11h
a (65) jose manuel, y para purificar el espíritu nos vamos al Valle de los Caídos a rezar unas oraciones al enviado -por la Gracia de Dios- y luego unas donaciones al Opus Dei. Escucha: uno, ..... dos, ..... tres ¡despierta!. No odio a la Iglesia, simplemente la ignoro. No son dignos sucesores de Jesucristo, que a decir verdad era más bien de izquierdas.
69
Miguel
- 28-10-2007 - 21:35:43h
Sí podía haber hecho más. Podía haber excomulgado a Franco, a todo miembro de la Iglesia que colaborase con él, incluso haber desarraigado de Roma a toda la jerarquía española cómplice de genocidio, y condenado el alzamiento ante la opinión internacional. Quizá hubiese cambiado algo.
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