ELENA HIDALGO - Madrid - 28/07/2009
La captura y almacenamiento bajo tierra del dióxido de carbono (CO2) ya no es sólo materia de investigación científica, sino que las empresas interesadas pueden empezar a hacer cuentas. El Gobierno ha elaborado la primera legislación en España sobre esta innovadora forma de lucha contra el cambio climático. Se sientan así las bases para las que serán las licencias de explotación de los futuros agujeros de carbono.
Los derechos de emisión dejarán de ser gratuitos y se darán por subasta
El anteproyecto de ley presentado ayer adapta la directiva europea sobre el almacenamiento geológico del dióxido de carbono y establece el marco jurídico según el cual se otorgarán los permisos de almacenamiento: un mínimo de 20 años antes de pasar a manos del Estado.
Los ministerios de Industria y Medio Ambiente creen que esta regulación contribuirá al objetivo de la UE de 2020 de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%. Paralelamente se tramita el anteproyecto que regula el comercio de derechos de emisión, según el cual éstos pasarán a ser subastados, en lugar de las asignaciones gratuitas actuales. Ambas medidas entrarán en vigor en 2013.
Los permisos de investigación y concesiones de almacenamiento de CO2 serán otorgados por Industria, con la aprobación previa de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Según el borrador, sometido a consultas, el titular de la concesión está obligado a realizar un seguimiento de los sistemas de inyección del CO2 en la zona que abergará el gas como de su almacenamiento. La nueva normativa pretende que el confinamiento geológico del carbono sea indefinido. El Estado se hará cargo de ellos cuando haya quedado demostrado, al menos durante 20 años, que CO2 está almacenado de forma segura, sin fugas.
En España, el Instituto Geológico y Minero está elaborando un mapa geológico en este sentido. Como informó este diario, el Ministerio de Industria ya reservó 11 emplazamientos por toda España como posibles candidatos. El proyecto piloto se está llevando a cabo en la Ciudad de la Energía de Ponferrada (León).
Félix Mateos, coordinador de la oficina técnica del programa de almacenamiento de CO2,, explica los detalles del proyecto: el gas se inyectará en una capa almacén, porosa, situada al menos a 800 metros de profundidad, en las adecuadas condiciones de presión y temperatura. Por encima, estará una denominada "capa sello", nada porosa, que impide el ascenso y fuga del gas. Este responsable de la Ciudad de la Energía insiste en que la clave de la seguridad del proyecto está en la elección adecuada del emplazamiento. Entre ellos, las formaciones salinas profundas, numerosas en España. Existen otros dos tipos de confinamiento, más escasos, como las capas de carbón -todavía en fase muy experimental- o en yacimientos de los que se ha extraído petróleo o gas natural.
La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, aventuró un futuro en el que las tuberías conductoras de dióxido de carbono se extendcerán en paralelo a las de gas natural. Un asunto que para los expertos está en un horizonte lejano. En cuanto al comercio de los derechos de emisión de gases, el borrador contempla la desaparición de los planes de asignación gratuita en favor de la subasta. El sector eléctrico será el primero al que se aplicará la nueva normativa, mientras que las industrias se incorporarán paulatinamente, hasta 2020, al sistema de subastas.
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Diversidad
- 28-07-2009 - 15:45:41h
Las plantas necesitan CO2 para vivir, claro está: tiene que haber un equilibrio entre la producción y el consumo de CO2 y oxígeno, por parte de los seres vivos. NO vale que se produzca mucho más CO2 por parte de un elemento que está fuera (y deliberadamente fuera) de los ecosistemas (la civilización) mientras al mismo tiempo los bosques se destruyen, deliberadamente y por accidente, y mientras todos los ecosistemas, sobre todo el marino, se alteran gravemente por distintas causas todas ellas derivadas del mal uso que nuestra civilización les está dando. Conclusión: todo exceso es malo.
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Alfredo
- 28-07-2009 - 15:23:50h
Solución parcial y cuestionable desde luego. Lo que sí que tenemos que hacer es dejar de hacer remiendos para para el cambio climatico y conservar nuestro planeta lo mejor posible y empezar a prevenir, es decir cambiar radicalmente nuestro estilo de vida empezando por ahorrar energía de verdad y reducir nuestro desaforado consumismo que nos lleva por mal camino.
19
coco
- 28-07-2009 - 13:04:25h
El almacenamiento de cantidades masivas de CO2 que, por culpa de un terremoto, fueran emitidas a la atmósfera, sería equivalente a la cantidad de CO2 emitida en la erupción de un volcán. Cuantas ciudades están situadas cerca de volcanes, que si bien no entran en erupción a menudo, están activos y en algunas de sus fumarolas se evacua CO2 a la atmósfera. Que se sepa la población de estas ciudades no ha sido "aniquilidada". Antes de opinar, al menos, hay que informarse.
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Asesor financiero
( http://ayudafinanzas.blogspot.com )
- 28-07-2009 - 12:23:10h
Esto es una solución parcial para mantener la actividad de las minas de españolas, aunque el consumo de carbón ha bajado por la disminución de la demanda eléctrica. Sin duda, el siguiente paso será subvencionar más fuertemente el carbón nacional para que resurja el sector minero.
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Carlos
- 28-07-2009 - 12:12:31h
Existe la posibilidad de capturar el CO2 permanente en forma de minerales mediante reaccion del CO2 con las rocas adecuadas. La ventaja es que es un mineral solido y la roca resultante las hay en todas partes, hasta en los cuartos de baño (marmoles!!). Esto evita los riesgos de escapes y el coste añadido del monitoreo de los empalzamientos. Pero, creo, que en España no se ha considerado en absoluto hasta ahora.
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