MIGUEL MORA - Sidney - 21/07/2008
Cuatro víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes australianos, dos hombres y dos mujeres, han asistido hoy acompañadas de familiares a una misa oficiada por el Papa en la capilla de la catedral de Santa María de Sidney, horas antes de coger su vuelo de regreso a Roma tras su visita de varios días a Australia. Benedicto XVI ha manifestado su "proximidad espiritual" a las víctimas y sus familias, a las que ha consolado y ha prometido rezar por ellas.
Tras la misa, el Pontífice ha hablado con el grupo "en un clima de gran conmoción y respeto", según un comunicado emitido por el Vaticano, que afirma que con este gesto Benedicto XVI muestra una vez más su compromiso de cercanía con las personas que han sufrido abusos sexuales.
El Papa, que inició su visita oficial a Australia el pasado 17 de julio, ya anunció su intención de "reconciliar" a la Iglesia católica con las víctimas de abusos sexuales antes de llegar al país. El pasado sábado, en una homilía
dirigida a los obispos australianos, condenó y admitió "la vergüenza" que siente la Iglesia católica por estos hechos, aunque sus palabras fueron consideradas como una "disculpa vacía" por las víctimas y organizaciones que representan a los menores atacados por curas pederastas. "Estamos decepcionados. Son sólo palabras, las mismas que hemos estado oyendo durante los últimos 13 años", dijo Anthony Foster, padre de dos niñas que fueron violadas repetidas veces por el cura católico O'Donnell en Melbourne cuando tenían entre cinco y ocho años de edad, que viajó desde Escocia con su mujer hasta Sidney con la intención de ser recibidos por el Papa.
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GIORDANO BRUNO
- 21-07-2008 - 19:57:49h
Tratar de desviar la naturaleza es algo aberrante, que ni siquiera esta institución llamada iglsia católica ha conseguido, con sus másque probados "lavados de cerebros". A las pruebas me remito.Pero ahora sale a la luz tanta lacra, tanta miseria que no resiste la libertad que siempre trató de encerrar en las mazmorras de su grandísimo poder.De ahí sus pagos por ocultarla, de ahí sus amenazas de ex-comunión a quienes trataron de sacarlas a la opinión. Es como aquellos constructores que construyen sobre barrancos, hoyas y arroyos secos. Un día, la naturaleza se venga y suelta toda su potencia llevándose por delante todo lo construido,sin freno. Por algo en muy pocos casos surgen pederastas en las iglesias protestantes, donde han canalizado bien sus impulsos naturales.Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
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Pablo
- 21-07-2008 - 18:22:14h
No termino de entender, si el papa pide perdón, es un hipócrita; si no lo hace es un ser perverso. ¿En qué quedamos? Algo deberías aprender, queridos comentaristas, de lo que significa Misericordia. Ojalá nuestros políticos aprendieran algo del papa!!!
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ateo 99
- 21-07-2008 - 17:42:43h
En resumen como la iglesia es de inspiracion divina y esta por encima de bien y del mal, lo que para otros son atrociedades, para ellos son pecados que se saldan rezando un padre nuestro y un ave maria. Y que no interfieran los poderes mundanos en los reinos de la iglesia !so pena de exconumión! sea cual sea el delito. Para mi esto es una secta.
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luisfer5000
- 21-07-2008 - 16:46:05h
Para Sefirot. Yo no tengo problemas, y si tengo algún prejuicio ha sido por mi educación católico-romana (como toda mi generación). Lo que usted no puede pretender es imponer es su moralidad a nadie, los valores se tienen no se obligan.
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MADRE SOL
- 21-07-2008 - 14:40:15h
A propósito de pedir perdón, ya podía la Iglesia católica haberse sumado al Gobierno australiano, aprovechando las jornadas que acaba de celebrar, y disculparse con los aborígenes de ese país por los 60 años de secuestro de 100.000 de sus hijos, por considerarlos inferiores a la raza blanca y a las religiones cristianas. Es decir, que las Iglesias parecen no aprender con sus errores, en Australia aplicaron las misma técnicas de destrucción cultural, religiosa y social de las minorías indefensas que se utilizó en la Edad Media. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no se está arrepentido?. Sirve para ofender y humillar más, si se puede, a los agraviados que exigen justicia.
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