ELPAÍS.com 07/04/2008
La EEB es una enfermedad producida por una proteína infecciosa, llamada prión, que transforma a la proteínas sanas en dañinas alterando su forma. Este mal se encuadra dentro de las denominadas encefalopatías espongiformes transmisibles, que incluye también enfermedades como la del Scrapie, que afecta a ovejas y cabras y la enfermedad crónica caquectizante del ciervo y del alce. Además, existe un grupo de enfermedades que afectan al hombre como el kuru humano o la enfermedad de Creutzfeldt Jacob (CJD).
Es el único agente infeccioso conocido que no tiene genes, y, por tanto, no puede replicarse como una bacteria o un virus. Se trata de una proteína normal del cerebro, muy parecida en las vacas, en los humanos y en muchos otros animales. En ciertas condiciones adopta una forma anormal que es muy estable y se va acumulando en el cerebro hasta provocar la muerte. El prión anormal de una vaca enferma puede alterar la forma del prión normal humano, que a su vez propaga el defecto a los demás priónes humanos. Es un proceso muy lento.
Al tratarse de una enfermedad que afecta al tejido nervioso, produce alteraciones en el comportamiento de los animales como estados de nerviosismo, comportamiento agresivo y reticencias a sortear dificultades (atravesar puertas, subir o bajar peldaños). También, produce cambios locomotores y neurológicos como posturas anormales de cabeza, pérdida de peso y disminución de la producción láctea. El proceso es lento y progresivo afectando a reses adultas, mayores de 30 meses, de ambos sexos y preferentemente en explotaciones de ganado lechero.
La enfermedad se diagnosticó por vez primera en 1985 en el Reino Unido. Posteriormente se han detectado nuevos casos de reses enfermas de este mal en otros países europeos como Irlanda, Francia, Portugal, Alemania, Italia o España, entre otros.
Hay dos hipótesis. La primera de ellas afirma que, a principios de los años ochenta, el método que usaban los productores británicos para reutilizar en los piensos los despojos de las ovejas fue alterado: la temperatura se redujo y se eliminaron algunos solventes. Como consecuencia, los priones (agentes causantes del mal) que infectaban a las ovejas dejaron de ser inactivados en los piensos y contaminaron masivamente al ganado vacuno. La segunda hipótesis dice que la enfermedad se originó en un linaje de vacas por una mutación en el gen que fabrica el prión.
La EEB se transmite al hombre por el consumo de animales enfermos. Los tejidos de mayor riesgo, denominados Materiales Específicos de Riesgo (MER), son el cerebro, la médula espinal, los ojos, amígdalas, bazo y el intestino.
Hasta el momento se han detectado El mayor número de casos corresponde a Reino Unido, con 163 casos primarios y 3 por transfusión, según los datos del Registro Nacional de Encefalopatías Espongifrmes Transmisibles Humanas, del Instituto Carlos III, seguido de Francia, con 23; Irlanda (4), Estados Unidos (3), Holanda (2), Portugal (2), (2) Italia (1), Canadá (1), Arabia Saudí (1). Hasta los dos casos en Castilla y León anunciados hoy en España se había producido sólo un fallecimiento, una mujer vecina de Alcorcón (Madrid) que murió en julio de 2005.
No. Salvo en el Reino Unido y Francia, la inmensa mayoría de los casos de Creutzfeldt-Jakob (alrededor de 1,5 por millón de habitantes y año) son de los llamados 'clásicos', que no tienen nada que ver con el consumo de carne. De la "nueva variante", que es la provocada por la carne, se han dado desde 1996 163 casos en Reino Unido y 23 en Francia.
Los ministerios de Agricultura y Sanidad garantizan que la carne es segura. Para quienes quieran aumentar sus garantías, los expertos recuerdan que, cuanto más joven sea la res, y cuanto menos mezclado esté el músculo con algún hueso, menos riesgo existe. Cuando una res está contagiada, las partes más peligrosas son el cerebro, la médula, los ojos y el bazo.
No. La enfermedad es incurable y mortal tanto en las reses como en los seres humanos. Puede tardar más de 10 años en manifestar sus síntomas.
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