MOKHTAR ATITAR - Madrid - 29/07/2009
Investigadores del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (EE UU) han presentado el Bokode, un nuevo sistema de codificación óptica, basado en rayos de luz procedentes de unas etiquetas que miden tan solo 3 milímetros, el ancho que tiene una arroba en el teclado estándar, y que pueden albergar mayor información que los código de barras actuales.
El código de barras convencional se basa en una combinación de barras verticales y números situados bajo estas; para su lectura es necesario tener un escáner que emite una luz roja en movimiento que es reflejada por los espacios blancos del código, y que el ordenador, obteniendo la información asociada (principalmente el nombre y el precio del producto). Con el Bokode, el comerciante solo tiene que acercar una cámara fotográfica convencional a los estantes para obtener la información. Las nuevas etiquetas podrán contener, por ejemplo, toda la información nutricional de un alimento, o en un medicamento la dosis prescrita. Al poder escanear varias etiquetas a la vez, se podrá comparar al instante precios, composición o cualquier cualidad entre productos incluida en el etiquetaje.
Más allá de una función comercial, este nuevo sistema puede tener una aplicación en diversos campos. Los inventores del Bakode aseguran, por ejemplo, podrá ser usado en museos, donde, apuntando con la cámara del móvil, se obtendrá toda la información de un lienzo. También se podrá usar en la creación de escenarios virtuales o personajes para videojuegos. Actualmente, estos se generan a partir de la grabación de un sujeto en movimiento con puntos coloreados situados a lo largo de su cuerpo. Sustituyendo los puntos por estas etiquetas, los movimientos del personaje virtual será más fiel a su modelo real, ya que proporciona los ángulos exactos.
El nombre de Bokode procede de bokeh, un término japonés con el que se designa en fotografía a la zona que queda fuera de foco, y por tanto borrosa. El sistema se basa una cámara desenfocada para grabar toda la información en la diminuta etiqueta, que luego puede ser leída por una cámara normal enfocada al infinito.
Los prototipos de estas etiquetas requieren una lente y un diodo emisor de luz (LED, su acrónimo en inglés), aunque futuras versiones podrán ser reflectantes, similares a las holografías, que serán más discretas y de coste menor. "Estamos intentando hacerlas casi invisibles, pero al tiempo fáciles de leer con una cámara estándar, incluso con la cámara de un móvil", asegura Ankit Mohan, autor principal de la investigación, en una comunicación de MIT.
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