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Ni un gesto de Roma en favor de la presidencia

JUAN G. BEDOYA - Madrid - 04/03/2008

 
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Roma tuvo ocasiones para demostrar un mínimo reconocimiento jerárquico al ya ex presidente y nuevo vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez. Durante su mandato quedaron libres los arzobispados de Navarra y Zaragoza, entre otros, pero Juan Pablo II y Benedicto XVI lo relegaron en favor de prelados más conservadores y combativos, confirmando así el reparo principal de los partidarios de Rouco a Blázquez: que es blando para afrontar en España una ofensiva laicista que Roma tacha desde hace tres años como "fundamentalista".

Es una clara anomalía que Blázquez haya abordado las votaciones como simple obispo. Pero esto no se ha vuelto en contra de quienes la han provocado, aunque si así hubiese ocurrido, no habría sido la primera vez. Cada prelado es en su diócesis un pontífice, y el Papa el primus inter pares. Los obispos españoles podrían haber hecho lo contrario de la sugerencia del pontífice romano, si hubiesen visto un desaire con su presidente.

Obispo era Blázquez cuando ganó en marzo de 2005 la presidencia, venciendo a rivales como el primado de Toledo, Antonio Cañizares, entonces arzobispo, que, con tres votos menos, hubo de conformarse con la vicepresidencia, que ahora ocupará el presidente saliente. Benedicto XVI lo hizo cardenal en la primera ocasión que tuvo tras ser elegido Papa. También ese nombramiento fue un aviso para Blázquez. Pero Cañizares ha perdido fuelle desde entonces. Su candidatura sólo habría tenido posibilidades ante una renuncia de Rouco por edad o enfermedad. Candidatos alternativos eran el arzobispo de Oviedo, el cántabro Carlos Osoro, o, más en la sombra, el cardenal de Barcelona, Lluis Martínez Sistach.

Todo -incluso las aspiraciones de Rouco- ha quedado supeditado a una decisión condicionada por la estadística. Hasta ahora, sólo en una ocasión el presidente de la CEE había sido apeado del cargo sin concederle un segundo mandato. Le ocurrió al cardenal Quiroga Palacios en 1969. Eran tiempos de tribulaciones especiales. Hacerlo ahora con Blázquez supone una desautorización evidente a un estilo presidencial amable, y la toma de postura del episcopado en pleno por otro modelo de liderazgo, más combativo y abiertamente enfrentado al actual Gobierno.

Los partidarios de Rouco manejan incluso la teoría de que su elección puede tener un impacto en las votaciones que el día 9 van a decidir el nuevo Gobierno de España. Lo toman como una venganza a las críticas de Zapatero en público, que juzgaron como una injerencia en las elecciones episcopales. Algunos han señalado incluso que el cardenal de Madrid tiene pensado ya el discurso que pronunciará antes de esas elecciones generales.


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Comentarios - 8

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  • 8

    Carlos - 04-03-2008 - 21:15:05h

    Era de esperar pero es para desesperar... por lo menos para los creyentes que pensábamos que aquello de igesia-estado habia desaparecido. Pues no y lo han coseguido! Hemos vuelto a los 50. Ya no hay sitio ni en su mente si en sus templos para los cristianos crìticos. Tendremos que acercarnos a "pastores " que se dejan guiar por el Evangelio.

  • 7

    Pedro - 04-03-2008 - 19:16:19h

    L a mayoría de los que somos laicos no tenemos nada en contra de otros ciudadanos libres que tienen creencias religiosas. Pero a los fundamentalistas irracionales que quieren imponerse al Gobierno electo, que abusan de los privilegios ...hay que ponerlos en su lugar.

  • 6

    José Miguel - 04-03-2008 - 18:04:50h

    Soy católico,practicante y me averguenzo de la Iglesia Oficial.Si seguimos por este camino va a haber, pronto, dos Iglesias claramente diferenciadas.La separación Iglesia-Estado nos hará mas libres,pero parece que no les interesa.Nosotros no somos quién para ordenar a los no creyentes lo que tienen que hacer.Lo que tenemos que tener es menos soberbia y más respeto

  • 5

    Jesús - 04-03-2008 - 15:52:00h

    La asignatura pendiente de la democracia española: Poner en su sitio a la Iglesia Católica.

  • 4

    Maria - 04-03-2008 - 13:35:55h

    Como católica lamento que Blazquez no haya sido reelegido... Estoy harta de que el sector duro de esta MI Iglesia hable en mi nombre ya que NO me representa. Creo en la separación Iglesia Estado y creo que la CEE no debería hacer política como ha hecho esta precampaña... Ojalá que España sea cada vez un EStado más laico y más libre, que respete las creencias de todos y cada uno de sus HABITANTES

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