Viernes, 25/12/2009

ELPAÍS.COM Sociedad

 

ANÁLISIS

El mal del transporte

MIGUEL ÁNGEL SANTOS GASTÓN 08/07/2009

 
Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 7 votos
Imprimir   Enviar

Actualmente están surgiendo complicaciones cardiovasculares a consecuencia del ocio, turismo y forma de vida, que catalogaría como enfermedades de la civilización. De esta patología emergente destaca el llamado síndrome de la clase turista. Una patología que yo denominaría, sin embargo, síndrome del transporte pues afecta por igual a los usuarios del coche, autobús y avión en viajes de larga distancia. El denominador común es la formación de un coágulo en una vena de la pierna. Lo verdaderamente peligroso es que puede emigrar siguiendo el flujo sanguíneo y atravesando las cavidades cardiacas llega a la arteria pulmonar, bloqueando el retorno venoso. Esta complicación se denomina embolia pulmonar.

La noticia en otros webs

¿Por qué se produce? El pasajero dispone de escaso espacio. Posición del asiento. Inmovilidad. Falta de oxígeno. Disminución de la presión ambiental. Pero para mí, lo más relevante es la deshidratación. A la altura que volamos el cuerpo humano se deshidrata. La sangre se vuelve densa. Hay una concentración excesiva de hematíes, plaquetas (hematocrito elevado, por encima del 50%). En estas circunstancias la posibilidad de trombosis es alta.

Hay síntomas que deberían alertar y hacer al viajero acudir al especialista. Pequeños signos como un ligero dolor en la pantorrilla, algún calambre o el pie o las piernas algo hinchados.

Son candidatos a padecer el síndrome, aquellas personas que aquejan: varices, insuficiencia cardiaca, exceso de peso, insuficiencia respiratoria, secuela del fumador, pacientes recién operados, cáncer, anemia, poliglobulia (muchos hematíes), piernas hinchadas.

Tengo experiencia de cuatro muertes en vuelo: dos en clase preferente, una en cabina y otra en turista. Además he podido tratar y reanimar dos embolias; sin embargo, las complicaciones a distancia son mucho más frecuentes. El trombo se desarrolla en pleno vuelo, pero las complicaciones se producen en el aeropuerto (en tránsito) o incluso días después de haber llegado al destino. Esto es debido a que el coágulo estaba libre en el interior de la vena (trombo flotante) y con ocasión de un esfuerzo, emigra y produce la embolia.

Miguel Ángel Santos Gastón es presidente de la Fundación para el Estudio y la Prevención de las Enfermedades Venosas.

Vota
Resultado Sin interésPoco interesanteDe interésMuy interesanteImprescindible 7 votos

¿Qué es esto?Compartir:

Facebook  delicious  technorati  yahoo meneame myspace

Puedes utilizar el teclado:

aumentar texto disminuir texto Texto   

Si te ha interesado esta información, te recomendamos:

Otras ediciones

Última hora

 
 
 
 
 
asociados otros medios

© EDICIONES EL PAÍS, S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid (España)