ELPAIS.com - Madrid - 04/01/2007
Ashley tiene ya nueve años, pero no puede andar ni hablar. Sus padres la llaman “el ángel de la almohada”, porque no se mueve de allí dónde la dejan, habitualmente sobre un cojín. La niña, de nacionalidad estadounidense, sufre una enfermedad incurable que hace que sus habilidades intelectuales sean como las de un bebé de tres meses. Sus padres han revelado que la están sometiendo a un tratamiento para que no crezca y su cuerpo sea para siempre el de una niña.
El citado tratamiento incluye hormonas para limitar el crecimiento físico entre un 20% y un 40%, y operaciones quirúrgicas para que no le crezcan los pechos (y así no se sienta incómoda cuando se tumbe boca abajo) y para que no menstrúe. Se comenzó a aplicar en julio de 2004, aunque ha sido ahora cuando se ha conocido al hacerlo público sus padres a través de una página de Internet (http://ashleytreatment.spaces.live.com/blog), según informa la radiotelevisión pública británica.
Los padres han justificado estas medidas como una prueba de amor. “Un error de planteamiento fundamental y muy común al respecto del tratamiento es pensar que sirve para que facilitar la labor del cuidados. Todo lo contrario, su propósito principal es mejorar la calidad de vida de Ashley”, aseguran sus padres. Con el cuerpo de una niña, será más fácil cuidarla, en efecto, pero también participar en actividades familiares que mejorarán su salud física y mental.
La familia decidió hablar sobre el caso después de que fuera publicado en una revista científica, levantando una polvareda de polémica. El tratamiento fue autorizado por un comité ético; uno de sus integrantes, Douglas Diekema, de la universidad de Washington, asegura: “Dimos el visto bueno porque los padres nos convencieron de que era lo mejor para la pequeña”.
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Kami
- 04-01-2007 - 20:57:17h
Hay cosas imprevisibles...pero si la niña posee la consciencia de un bebé de 3 meses, no se asustará por menstruar...si su cuerpo madura, no veo muy sano impedirlo, ya tiene bastante con que además la atiborren de operaciones y hormonas...
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M.V. Trianes
- 04-01-2007 - 20:54:04h
Creo que no es ético limitar los derechos humanos básicos a los niños deficientes. No creo que esa medida colabore en la adaptación o calidad de vida de la niña sino más en la "comodidad" actual de los padres. ¿miran por su bienestar futuro?
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Juan José Delgado Ledesma
- 04-01-2007 - 20:53:04h
Totalmente de acuerdo con ésta decisión de los padres y médicos, creo que los que opinan en contra no se ponen en el lugar de los padres que son los que realmente sufren el problema y deciden lo que consideran mejor para su hija. El Sr. Luis García Ramos confunde la velocidad con el tocino al comparar los niños castrados de aquélla época (salvajismo) con procurar mediante avances médicos la mejora de su calidad de vida mientras se encuentra una solución a su problema.
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A.L. Alvarez
- 04-01-2007 - 20:41:27h
Sinceramente, si supiésemos con seguridad qué otras cosas se "inhiben" a la hora de realizar esas intervenciones, o sea, qué otros efectos psíquicos se generan, y estuviésemos seguros al 100% de que no hay secuelas, entonces se podría entrar a plantear esa cuestión, que está destinada a la mayor comodidad de los padres y la niña para ser movida. Pero yo jamás lo haría con mi hija discapacitada, que está como esa. Porque HOY podemos con ello, y la amo como es, y estoy dispuesto a esforzarme físicamente hasta mi último aliento. Y ya me las arreglaré en el futuro para no agredir su cuerpecito de esa forma.
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marlow
- 04-01-2007 - 20:24:32h
A tratar a un ser humano como si fuera un bonsai algunos lo llaman amor.
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