EFE - Pontevedra - 30/11/2008
Maximino Couto, de 60 años, que cumplía condena por amenazas a su ex mujer, ha matado durante un permiso carcelario a su actual novia, quien había intercedido ante el director de la prisión de A Lama (Pontevera), donde estaba interno, para que se lo concedieran.
El preso, que además ha herido a un matrimonio que había testifcado en su contra en la causa por la que fue condenado, llevaba un dispositivo de GPS en su muñeca programado para que se activara una alarma en el momento en el que se acercase a la zona de exclusión establecida.
En este caso, las proximidades del domicilio de su ex mujer, de la que tiene una orden de alejamiento tras haber sido condenado a dos años y siete meses de cárcel por amenazarla, informaron fuentes de Instituciones Penitenciarias.
El Ministerio del Interior ha abierto una investigación para determinar si hubo algún fallo en este dispositivo de localización. No obstante, según estas fuentes, de haber funcionado la alarma tampoco se podía haber evitado la muerte de la actual novia del preso, que nunca le denunció, ya que después de matarla fue cuando se encaminó a la casa de su ex mujer, que en ese momento no se encontraba en su domicilio.
Además del posible fallo en el sistema de seguimiento, se están investigando las circunstancias en las que el preso, que el 19 de diciembre hubiera quedado en libertad al concluir su condena, consiguió un permiso de cuatro días, de las mismas caracteísticas a los que había disfrutado en otras ocasiones.
La semana pasada la víctima, María José Peso, de 57 años, fue a la prisión de A Lama para hablar con el director y pedirle que le otorgaran a su novio el permiso que había pedido para hacer diversos trámites y que se quejó además de que se le estaba tratando de forma más dura que a otros presos porque no se le había dado el tercer grado.
Una vez de permiso, el agresor mató a su novia, se dirigió al domicilio de su ex esposa en la parroquia de Mourente, en Pontevdra, pero no estaba en casa, tras lo que agredió con un cuchillo al matrimonio vecino, que había intervenido como testigos en el juicio por el que fue encarcelado.
Los miembros del matrimonio herido se encuentran ingresados en el Hospital Montecelo, de Pontevedra, con pronóstico estable, dentro de la gravedad, ella en planta, y él en la unidad de reanimación.
El hermano de la víctima, José Peso, ha asegurado que no sospecaban que podría suceder una cosa así, aunque "sabíamos que (el agresor) era muy mala persona", puesto que tenía una orden de alejamiento de su ex mujer.
Heridas a otras dos personas
El delegado de Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, ha mostrado, desde el Ministerio de Igualdad, "la mayor condolencia con la familia y la condena más absoluta a esta conducta criminal" y ha extendido esa solidaridad y su deseo de recuperación a los vecinos que han sufrido las consecuencias de la violencia directa.
"Valoro positivamente lo que hicieron los vecinos que es lo correcto, no podemos tener miedo a los agresores porque sino serán ellos los que nos van a desplazar del ámbito de la convivencia", opina Lorente.
El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, también ha condenado los hechos y ha denunciado esta lacra "que afecta a todos", por lo que ha animado a denunciar hechos similares, para no encubrir a los maltratadores. También el Ayuntamiento de Ponte Caldelas, donde se produjeron los hechos, expresó su repulsa y convocó para mañana un pleno extraordinario en que se condenará el crimen.
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miguel
- 01-12-2008 - 01:10:57h
Este último permiso fue propuesto por la junta de tratamiento y autorizado por el juez de vigilancia; se le concedieron cuatro días como preparación para la vida en libertad», aclaró José Antonio Gómez Novoa. Una de las finalidades del permiso de salida es la de servir al interno para la preparación para la vida en libertad. En este caso el resultado no fue, evidentemente, el esperado. El interno tenía cumplida la cuarta parte de la condena, mostraba buena conducta en el centro penitenciario y nada hizo intuir que su salida iba a desencadenar una tragedia. «No podemos prever lo que piensa la mente humana», argumentó el director de la prisión.
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xulian
- 01-12-2008 - 01:04:30h
me da la risa con la tonteria de la pulserita....... Aunque se hubiese activado al acercarse a su ex ¿y el resto? tambien estaba programada la pulserita? ja! Lo que tienen es que estar en la carcel cumpliendo sus condenas y punto, y nada de darles permisos, gastar dinero en pulseras chorras que no valen para nada mas que para eso, para gastar el dinero a lo tonto!
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cualquiera
- 01-12-2008 - 00:55:07h
De acuerdo con "incapaz de matar una mosca", considero que lo realmente diferente en este tipo de crímenes es que se cometen contra personas que CONVIVEN CON SU AGRESOR/A, sean estas del sexo o la edad que sean. Como problema social, no pienso que se pueda resolver desde los tribunales y a corto plazo, sino desde la educación y a largo plazo.
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Manuel B.
- 01-12-2008 - 00:42:46h
No es broma, nadie debe encomendar su vida a funcionarios públicos. En General -pido disculpas a loas muy pocoas honradoas- no desempeñan su puesto por compententes sino por pelotazo (oposición) o cuña. Si no estuvieran por lo menos sabriamos que habría que hacer ese trabajo, como están nadie puede remediarlo.
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Manuel
- 01-12-2008 - 00:13:07h
Cada vez que se publica una noticia de un hombre que ha matado a su pareja leo comentarios acerca de los pobres hombres a los que maltratan sus malvadas mujeres y críticas a las leyes que envían a prisión a los asesinos. Me mosquea. Si alguien tiene un problema con la ley, que lo denuncie y que intente solucionarlo, pero por favor que deje de utilizar a los pobrecitos asesinos y de denigrar a las víctimas. Desde luego a mí que no me incluyan en ese tándem. Los hombres no asesinamos; asesinan los criminales.
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En Pontevedra, Maximino Couto, un preso de la cárcel de A Lama que se encontraba de permiso ha matado a su novia y ha herido a otras tres personas, dos vecinos que declararon en su contra en el juicio y un policía que estaba intentando detenerle. Couto era un maltratador reincidente y se encontraba cumpliendo una condena por violencia de género, contra su ex mujer, de la que tenía una orden de alejamiento. Llevaba una pulsera GPS para indicar su posición, pero el dispositivo falló. El recluso asesinó presuntamente de un fuerte golpe en la cabeza a su actual pareja, en el domicilio que compartían.
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