JAIME CORDERO 14/11/2009
'El suicidio de la cultura nazca' es un reportaje del suplemento Domingo
Aunque nunca fue un imperio, la cultura nazca, que floreció en Perú más de mil años antes que la inca, tiene fama por derecho propio. Los enormes geoglifos que dejaron los nazca en las pampas desérticas del mismo nombre, y que sólo se pueden apreciar plenamente desde una avioneta que los sobrevuele, causan al visitante una mezcla de admiración y misticismo. No ha faltado quien ha sugerido que en realidad son obra de extraterrestres. Lo cierto es que siguen siendo un misterio que intriga a los investigadores, igual que la súbita desaparición de la civilización, alrededor del año 500 después de Cristo. En realidad, se cree que un fuerte fenómeno de El Niño causó severas inundaciones y desencadenó la decadencia de los nazca; pero un reciente estudio sugiere que éstos también tuvieron parte de responsabilidad en lo que bien podría considerarse una de las primeras catástrofes ecológicas causadas por la mano del hombre.
Los nazca causaron la desertización de sus suelos al talar los bosques para aumentar las áreas de cultivo
La investigación, encabezada por David Beresford-Jones, del Instituto de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge y reseñada recientemente por la revista Nature, sostiene que si los nazca -que eran notables ingenieros hidráulicos- sucumbieron por los deslizamientos e inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño fue porque ellos mismos debilitaron sus suelos al talar extensos bosques, principalmente de huarango -un árbol que puede vivir más de mil años y es clave en su ecosistema-, para dedicar el terreno a cultivos agrícolas. "Siempre se ha recurrido a dramáticos fenómenos climáticos para explicar los cambios culturales en los Andes", señala Beresford-Jones en Nature. "Pero esto no se sostiene, si nos basamos en lo que sabemos sobre la cultura humana. Se da la imagen de una cultura estática, golpeada por acontecimientos sobre los que no tiene control. Los nativos americanos no siempre vivieron en armonía con su entorno".
Mediante simulaciones hechas con ordenador, los investigadores muestran que las fuertes lluvias e inundaciones de un Niño severo -como el que efectivamente golpeó la costa peruana en ese tiempo, de acuerdo con los vestigios arqueológicos encontrados en la zona- podrían haber causado graves daños al complejo sistema de canales creados por los nazca para irrigar sus cultivos. Si los efectos fueron devastadores fue porque, al talar los bosques, los nazca eliminaron el complejo sistema de raíces que mantenía firme el suelo de sus valles. "Cuando El Niño llegó, se llevó consigo el suelo de la planicie, debido a que éste ya no era sostenido por el bosque. Esto causó la erosión y volvió inservibles los sistemas de irrigación", explica Beresford-Jones. Para corroborar esta tesis, Alex Chepstow-Lusty, paleoecólogo que trabaja en el Instituto Francés de Estudios Andinos, analizó muestras de polen de uno de los valles. El resultado dejaba claro que, mientras que los vestigios más antiguos correspondían a árboles como el huarango, las muestras posteriores pertenecían a cultivos como el maíz y el algodón. Después hay un cambio dramático: los sembrados desaparecen y son reemplazados por la mala hierba, la evidencia del desastre natural. Ésta finalmente también desapareció y dejó el terreno como está en la actualidad: convertido en un desierto.
A juzgar por lo que se puede ver hoy día en la región costera de Ica, de poco sirvió la experiencia de los nazca, porque la devastación de los bosques secos continúa hasta nuestros días y ha llevado al huarango al borde de la extinción. Los oasis de huarango que consignaron los primeros colonizadores españoles en sus crónicas, mil años posteriores al desastre de los nazca, ya no existen. El árbol es ahora derribado en minutos para convertir su madera en carbón, pese a que su tala ha sido prohibida por una ley regional. Según explica Consuelo Borda, que trabaja en un proyecto de reforestación que busca salvar los escasos reductos de huarango que aún sobreviven, el 99% de la población original de huarangos en Ica ha desaparecido. "Antes, hace unas décadas, podías encontrar huarangos incluso en el centro de la ciudad y en las acequias de las afueras; ahora se ha depredado tanto que los últimos reductos de bosque están en algunas dunas en el desierto". El huarango es clave en Ica, y no sólo por ser un árbol emblemático de la región, sino también porque su capacidad de adaptarse incluso en los suelos más hostiles ayuda a mantener a raya al desierto. Sus raíces son capaces de penetrar varios metros en el subsuelo hasta llegar a la capa freática; sus hojas atrapan la humedad que proviene del mar y, además, convertidas en hojarasca, se transforman en un importante fertilizante conocido como poña; y su fruto, la huaranga, puede consumirse directamente o convertirse en harina para elaborar otros productos. "Tres años después de sembrado, el huarango empieza a dar sus primeros frutos y puede ser una fuente de ingresos para las familias", indica Consuelo Borda.
El proyecto de reforestación, en el que también participan las ONG Asociación para la Niñez y su Ambiente, de Perú, y Trees for Cities, del Reino Unido, ha sembrado hasta el momento cerca de 20.000 huarangos en Ica, y también maneja una concesión forestal de unas 120 hectáreas en Usaca, cerca de la actual ciudad de Nazca. Pero, según Borda, el trabajo va más allá de sólo sembrar nuevos árboles: es necesario educar a la población para que aprecie sus virtudes y los defienda de los carboneros. El trabajo empieza capacitando a la gente para que utilice otros árboles, como el espino -que es capaz de regenerarse con rapidez-, para obtener leña. "Nosotros no plantamos un árbol así no más", añade Borda. "Primero capacitamos a la gente, luego sembramos con ellos". El trabajo empieza con los más pequeños, a los que se les enseña el valor del árbol. Aunque han pasado cerca de 1.500 años desde la catástrofe ecológica de los nazca, quizá sus descendientes aún estén a tiempo de aprender la lección.
'El suicidio de la cultura nazca' es un reportaje del suplemento Domingo
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
Página 1 de 22
109
don blas
- 16-11-2009 - 11:18:42h
Muy ineteresante artículo, sólo una pequeña corrección: nuestra especie ha estado produciendo desastres ecológicos desde siempre, éste no es uno de los primeros en absoluto.
108
Desde Nazca
- 15-11-2009 - 21:30:12h
es la primera vez que leo una buena parte de comentarios ya que se habla de mi enigmatico pueblo, muchos no tienen nada que ver con este interesante articulo. Una nazquena
107
Adolfo
( http://hhtp://5menta2.blogspot.com )
- 15-11-2009 - 21:09:25h
Es interesante leer los comentarios, sobre el que dice que no tenian metales los incas para cortar los árboles. sea cierto, ya que la cultura naza es una de las más antiguas en el Perú, y a los que dicen: Qué nos importa el oro de las amércias, a mi no me importa, así que para qué ensañarse en el reportaje. saludos a todos
106
Sinesio
- 15-11-2009 - 20:08:17h
Falsedad más grande que una catedral. Si se mra el continente americano se encontrará una característica común en su geografía: es desértica a lo largo de su costa pacífica. Además, las primeras migraciones (10,000 - 3,000 años) posiblemente hallaron áreas prospicias en la costa y poco a poco fue subiendo a las colinas (los andes) o hacia las selvas y/o costa atlántica, y por esos cambios climáticos. Y por últimos, a la llegada de España estos pueblos no conocías la metalurgia del hierro y en general de de metales de altas temperaturas de fusión. Y con qué talaron esos bosques (si existieron en el tiempo de los Nazcas) ?
105
Anibal Vera Tudela
( http://averatudela.wordpress.com/2009/11 )
- 15-11-2009 - 19:38:17h
Por ejemplo, otra de las causas del mundo moderno que lo pueden llevar a su devastación es la imposición de las religiones, aqui en el enlace un excelente artículo de un amigo....
Página 1 de 22
| Hora | Noticia |
|---|---|
| 00:51 | La nueva corrupción en Miami |
| 00:35 | RAMÓN |
| 00:34 | ERLICH |
| 20 Nov | Vestir como Audrey Hepburn |
| 20 Nov | El primer haz de partículas circula ya por el nuevo acelerador LHC |
BABELIA 939: En casa de Antonio Muñoz Molina