ANA GABRIELA ROJAS/AGENCIAS - Nueva Delhi - 29/01/2007
El Tribunal Supremo de Chennai (sur de la India) ha fijado para el 15 de febrero la próxima vista del caso presentado por la farmacéutica Novartis contra el Gobierno indio por una norma que le impide patentar uno de sus tratamientos contra la leucemia. Novartis quiere mantener la exclusividad sobre su producto, cuya versión genérica toman en India más de 20.000 personas. Para ellas no es cuestión baladí: la versión genérica del medicamento cuesta 150 euros al mes, mientras que la original se vende a 2.000 euros.
Mientras el tribunal deliberaba, cientos de personas se han manifestado en la capital india para protestar por la denuncia de Novartis contra la ley de patentes india. Los manifestantes defienden que millones de personas se quedarían sin acceso a medicamentos económicos si la compañía ganase el pleito. "Nuestra vida depende de que Novartis no obtenga la patente. Comprar los genéricos [que cuestan unas cinco veces el salario promedio indio] ya es una lucha titánica y que no todos los enfermos logran. Si se dejan de producir, habrá muchos muertos", asegura el presidente de la Asociación de Ayuda a Enfermos de Cáncer en India, Yogendra Sapru.
Pero en el juicio no se debate un producto concreto. La lucha va mucho más allá: India es el mayor productor de medicamentos genéricos del mundo. Sobre todo, antivirales para tratar el sida, de los que comercializa más de la mitad de los usados en países subdesarrollados. Ahora mismo, en la oficina de patentes india esperan ser examinadas 13 solicitudes para medicamentos contra el sida de segunda línea. Por eso, el juicio es calificado de "emblemático" por ONG como Médicos sin Fronteras (MSF) e Intermón Oxfam, que lideran el apoyo a la ley india. "El subcontinente es la farmacia de los pobres. Este caso podría sentar las bases para que se extiendan más patentes y se dé una situación mucho más dramática", explica el representante de la campaña de MSF para el Acceso a Medicamentos Esenciales, Michel Lotrowska.
Anteriormente, India no otorgaba patentes. Sin embargo, por sus obligaciones con la Organización Mundial del Comercio (OMC), en 2005 estableció regulaciones. Aún así, las leyes evitan que se extiendan los monopolios. Por ejemplo, no se otorgan patentes a las medicinas que no se consideren totalemente nuevas, requisito al que apela Novartis para impugnar la ley india.
Mientras, los laboratorios donan los medicamentos propios o los venden a precio de coste. Así se ha conseguido que el tratamiento de primera línea contra el VIH pase de costar 10.000 euros por persona y año a algo más de 130. Pero así los laboratorios obtienen ventajas: mantienen callada a la opinión pública de los países ricos, cuyas ONG son las que han conseguido este descuento. Impiden que los genéricos entren en el país, pero frenan el posible desarrollo de las industrias locales, critican las ONG.
En el mundo, las ventas de Glivec aumentaron el 19% en 2006, hasta los 540 millones de euros. Es el fármaco en el segundo más vendido por Novartis, tras su producto para el corazón, Diovan. Para la farmaceútica, la demanda sólo busca la protección de la propiedad intelectual. "Las patentes salvan vidas porque estimulan la innovación", asegura en un comunicado. Para el presidente de Novartis en Espana y responsible de mercados emergentes, Jesús Acebillo, el rechazo de la patente de Glivec significaría "libertad para copiar el producto y de comercialización sin control, incluso fuera de los límites territoriales del país en el que se produzca, facilitando una competencia desleal de consecuencias negativas para pacientes e industria innovadora". La empresa, que se autocalifica "socialmente responsable", dice que un 99% de los pacientes que toman Glivec en India lo reciben gratis.
"No queremos que nos regalen nada. Exigimos que los medicamentos de los que dependen vidas estén libres de patentes y accesibles para los enfermos", dice el presidente de la Red india de personas con sida, Elango Ramachandar. El Gobierno alemán -presidente de turno de la Unión Europea- pidió la semana pasada a Novartis que reconsidere su postura. En India, hoy lo pedirán miles de enfermos y sus familiares frente al Tribunal y la sede de la farmaceútica.
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Roberto Sánchez Mendez
- 29-01-2007 - 17:12:37h
Es lamentable que empresas como esta que, por lo menos en nuestro país, van de paladines de la responsabilidad social, a la hora de la verdad nos desmuestren que todo es pura palabrería y una excusa más para hacerse publicidad. Berto
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carmen gloria
- 29-01-2007 - 14:38:19h
Es indignante que la vida tenga tan poco valor, es más aquí, en nuestro "primer mundo" tenemos que soportar situaciones tales como que se restrinja e incluso se especule económicamente, en virtud de no se qué "moral" con medicamentos de vital importancia, tal es el caso de la falta de abastecimiento de maygace altas dosis o lo que es lo mismo, acetato de megestrol micronizado, medicamento que, entre otros, usan los enfermos de cancer. Sin él, personas como mi madre, que tiene diagnosticado desde hace ocho meses un mieloma múltiple, dejan de comer.
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Un progre de salón
- 29-01-2007 - 14:23:39h
a (17). Si los partidarios de la economía liberal-capitalista son capaces de equiparar en sus ejemplos a Mercedes para niños y a medicamentos para niños, ya vendrán los hambrientos, los analfabetos, los carentes de lo más primerio, los supervivientes de las decenas de muertos diarios en el mundo subdesarrollado, a decirrnos a todos y en especial a los liberal-capitalistas dónde podemos ir colocando esas leyes tan neutrales, tan científicas, tan objetivas de la ofetta y la demanda.
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Gonzalo Martin Mandly
- 29-01-2007 - 14:08:39h
La salud de las personas es una prioridad absoluta qu eestá por encima del derecho a la legítima ganancia de las empresas. Pero hay que notar dos cosas: a) los pobres del mundo tienen derecho a medicinas baratas a su alcance, b) quienes tienen dinero deben pagar por las medicinas un precio justo y los gobiernos de los paises ricos deben garantizar el acceso de sus pobres a los medicamentos y pagar por ello. No debe ser tan dificil armonizar ambos intereses.
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Carlos
- 29-01-2007 - 13:42:44h
Yo trabajo para la industria farmacéutica, formada por una gran mayoría de profesionales clínicos que, como yo, no perdemos de vista a nuestros pacientes. La mala imagen de nuestra industria es una moda como otras, siendo como somos tan culpables de los males del mundo como Nestlé y su explotación del café, Nike y su explotación infantil o Monsanto con sus semillas modificadas. Pero hay una diferencia: nosotros invertimos en hacer nuevos medicamentos mejores, en ayudar a miles o millones de enfermos que antes no tenían esperanza. Sí, no dejamos de ser empresas interesadas en garnar dinero, pero, a diferencia de las otras, no somos sólo eso...
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