ELPAÍS.com - Barcelona - 16/12/2009
El anuncio de que el Gobierno italiano prepara un decreto urgente sobre Internet y el aviso del ministro del Interior de aquel país de que esta medida afectará a una "zona sensible, como la libertad de expresión en la web y de manifestación", ha desatado la preocupación de la prensa italiana.
Las principales cabeceras sostienen que para combatir los delitos en Internet basta el código penal vigente. El debate se produce después de que la agresión a Berlusconi haya suscitado una polémica en la Red entre grupos que apoyan o critican al agresor. El ministro del Interior considera que es necesario "encontrar un equilibrio entre la libertad de manifestación del propio pensamiento en campaña electoral y la de manifestar la propia crítica".
En el Corriere, Beppe Severgnini, recuerda que Internet no ha sido ni la causa ni el instrumento de la agresión contra Berlusconi, "Ha estado el escenario de las consecuencias", pero el articulista está convencido de que muchos de los que acusan a Twitter o Facebook nunca han entrado en una red social. Severgnini teme que el famoso decreto entre, por ejemplo, en la prohibición del anonimato en Internet o pretenda el cierre de sitios extremistas sin que sepamos qué quiere decir "extremista".
Francesco Costa, en Unità, combate también que el decreto quiera penalizar el anonimato en Internet y recuerda que los grupos que apoyan al agresor de Berlusconi están registrados con su nombre en las redes sociales. La difamación, la apología de la violencia que se cometa en Internet son perseguibles gracias a las leyes vigentes, recuerda el articulista, que alerta sobre leyes que puedan ser parangonables como las que rigen en dictaduras como Corea del Norte.
Ana Masera, en La Stampa, también advierte que el diseño de esta ley italiana puede acercarse a los sistemas de China o Cuba y lamenta que Internet vaya a ser el chivo expiatorio del gesto de un desequilibrado. La autora alerta a los defensores de la libertad de expresión de la existencia de un mundo antiinternet en la política y de una época fértil para reprimir la libertad de expresión
¿Qué es esto?Compartir:
Puedes utilizar el teclado:
Texto
Página 1 de 8
37
caray
- 17-12-2009 - 03:47:15h
Pues no somos nosotros un pais como para hablar de moralidad.De acuerdo todos sabemos que el SR.Berlusconi es un putero,pero como es posible que en este decente pais nuestro tengamoa a cientos de miles de mujeres esclabas de la prostitucion?.Mejor no criticar a los demas no sea que los demas nos critiquen a nosotros.Porque francamente lo de la prostitucion en España es de verguenza.Como es posible que no sea un crimen forzar a seres humanos a practicar en contra de su voluntad semejante tarea?.Y que a mas inri ningun politico haga nada por acabar con semejante lacra?.
36
Luz Cera
- 17-12-2009 - 01:32:31h
Para chus (7): Yo estuve en Italia en marzo de este año y en todos los cibercafés de las ciudades que visité me pidieron mi pasaporte para fotocopiarlo como requisito para el uso de este servicio, así que, o vives en el país de las maravillas o yo estuve en un país diferente de Italia....jajaja
35
de carambola
- 17-12-2009 - 00:21:37h
Si Berlusconi, la derecha, hace eso (la censura) como represalia por la agresión (sin que medien otros problemas, por ejemplo, de propiedad intelectual), entonces es que quiere devolver el golpe, ahora contra el pueblo italiano.
34
MBC
- 16-12-2009 - 23:03:10h
Lo siento por la bella Italia.
33
Paca Agag Se
- 16-12-2009 - 21:35:46h
Zapatazo a Bush, obra de arte para Berlusconi. Algún bigotudillo a lo mejor se come un botijo. Que el mundo está lleno de dementes, es decir gente que quiere salir en la tele. Asnarete, yo que tú me iba de España por unos días. Siembra desprecio, recogerás h.... sin consagrar.
Página 1 de 8
| Hora | Noticia |
|---|---|
| 12:44 | Los viernes son de Dani Clos |
| 12:07 | Pirelli va al mercado de ocasión |
| 11:46 | El gol como hábitat natural |
| 09:47 | Alerta por el frío en 48 provincias |
| 12 Feb | Cristiano vale por 10 |
© EDICIONES EL PAÍS, S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid (España)