El Jefe de Bomberos de la primera dotación que llegó a la T-4 nada más producirse el siniestro narra la crudeza y la dificultad del rescate: "Era una zona de difícil acceso. Cosas como ésta te dejan muy marcado. El avión se ha desintegrado prácticamente, pero al partirse hemos podido sacar a gente del río, de entre los restos, y hemos evitado que se quemaran. Hemos logrado salvar alrededor de veinte personas".CADENA SER - 20-08-2008