Sinópsis
El Doctor Parnassus posee el extraordinario don de guiar la imaginación de los demás, pero sobre él recae una oscura maldición secreta. Jugador empedernido, miles de años atrás hizo una apuesta con el demonio, Mr. Nick, con la que se ganó la inmortalidad. Siglos más tarde, al conocer a su amor verdadero, Dr. Parnassus hizo otro trato con el diablo, comerciando su inmortalidad por su juventud, con la condición de que cuando su hija alcanzara la edad de 16 años, pasara a ser propiedad de Mr. Nick. Valentina está cada vez más cerca de esta importante fecha y el Dr. Parnassus está desesperado por protegerla de su inminente destino. Mr. Nick se presenta para llevársela pero como siempre está dispuesto a hacer una nueva apuesta, renegocia el envite. Se quedará con Valentina el que primero seduzca a cinco almas. En su viaje recluta a una serie de personajes salvajes, cómicos y convincentes, y el Dr. Parnassus entregará únicamente la mano de su hija a aquel que le ayude a ganar. En esta contrarreloj fascinante, explosiva y tremendamente imaginativa, el Dr. Parnassus deberá luchar para salvar a su hija en un entorno donde los obstáculos se suceden de manera interminable y así deshacer los errores de su pasado de una vez por todas.
Crítica
El soñador en su crepúsculo
J. C.
En una secuencia de Las aventuras del barón Munchausen (1989), la imagen del firmamento estrellado se revelaba reflejo sobre una superficie acuosa para, acto seguido, transformarse en banco de arena lunar. El momento revelaba la presencia de un poeta detrás del espectáculo. En El imaginario del doctor Parnassus hay un juego parecido: la silueta de alguien que danza sobre el agua se torna reflejo de la sombra de un ahorcado. El ahorcado en cuestión es Heath Ledger, en imagen premonitoria de la trágica muerte que se lo llevó en pleno rodaje, sumando un nuevo capítulo a la legendaria mala suerte que planea sobre Gilliam, cineasta condenado a desarrollar su obra bajo el signo del conflicto y el contratiempo pertinaz.
En esta ocasión, el director ha dado con una atrevida solución para batir a la (mala) suerte, que evoca los vergonzantes apaños de Saratoga (1937) y Plan 9 from outer space (1956) -películas que suplieron la muerte de sus estrellas (Jean Harlow y Bela Lugosi, respectivamente) con dobles muy poco convincentes-, pero desarticula su nefasto recuerdo: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell se convierten en sustitutos oníricos del malogrado actor, en un juego que acaba sirviendo a la contradictoria naturaleza del personaje. La dimensión elegiaca de El imaginario... se extiende mucho más allá de la figura de Ledger: este cuento oscuro sobre el pulso crepuscular entre el diablo y un soñador impenitente, convencido de que sólo la ficción puede salvar a la humanidad, funciona como suma gilliamesca, al tiempo que paladea su condición de caótico, irregular, fascinante y algo airado anacronismo.
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