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2000 EN EL MUNDO 2000 EN ESPAÑA LOS ARTISTAS HABLAN
New York connection
La geografía de la red
La nueva ola viene de oriente




El año empieza bien para el arte electrónico basado en Internet. Para celebrar la llegada del 2000, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México encarga a Rafael Lozano-Hemmer una de sus piezas de "arquitectura relacional", un término que el artista ha acuñado para denominar eventos interactivos a gran escala capaces de transformar edificios emblemáticos mediante nuevos interfaces tecnológicos. La obra se llama Alzado Vectorial y se basa en 18 cañones antiaéreos robóticos colocados alrededor de la Plaza del Zócalo de la Ciudad de México, que cualquier usuario de Internet podía controlar desde la página web del proyecto para crear, gracias a un programa de realidad virtual, unas esculturas de luz que se ven a 25 kilómetros a la redonda. En los doce días de su funcionamiento (hasta el 7 de enero del 2000) se dispusieron a lo largo de todo México una serie de terminales de acceso público para que la gente pudiese interactuar con la pieza, que recibió 800.000 visitas y que sigue con un promedio de 5.000 diaria. El Alzado Vectorial convierte a Lozano-Hemmer en el primer hispano que recibe el Golden Nica, el premio más prestigioso en el campo de las artes electrónicas, otorgado desde 1987 por el Festival Ars Electronica de Linz en Austria.

Sin duda el arte electrónico ha tardado mucho menos tiempo que el vídeo, la instalación e incluso la fotografía, en ser aceptado por la institución Arte. En los últimos cinco años, el arte hecho desde y para Internet ha ido conquistando su espacio en las colecciones y exposiciones de muchos museos. Desde la admisión del vídeo en 1975, el net.art es la primera nueva disciplina artística aceptada en la Bienal del Whitney Museum de Nueva York, una de las grandes citas mundiales del arte contemporáneo, lo cual significa la legitimación definitiva de este soporte. Entre las nueve obras seleccionadas por el Whitney, la única inédita es Ouija de Ken Goldberg, artista y profesor de ingeniería, cuyos proyectos suelen basarse en acciones realizadas por un telerobot activado por los usuarios de la Red. En este caso se trata de una ouija (la combinación de la palabra si en francés y alemán), es decir uno de aquellos tableros con letras y números que los espiritistas utilizan para que los seres del más allá puedan contestar a las preguntas de los vivos. Con el ratón de su ordenador los internautas activan una ouija real situada en el laboratorio de Goldberg en California y ésta responde a una serie de preguntas de tipo social sobre el futuro, de una forma "mágica" e independiente de la acción del usuario. En el proyecto pueden participar hasta 20 personas a la vez que, además, pueden chatear entre ellas. "Esta obra es una reflexión sobre lo que denomino telepistemología, es decir ¿cómo estar seguros de nuestras percepciones cuando éstas están mediadas por la tecnología? Quiero cuestionar la confianza ciega en Internet como fuente de información y fomentar la incredulidad" explica Goldberg.

El cambio de siglo da pie a varios proyectos con una vertiente esotérico-milenarista y el carácter ambiguo del ciberespacio impulsa algunos artistas a establecer un paralelo con el Otro Mundo, el inefable espacio de la muerte. La tecnología vende certezas, pero precisamente las obras que proceden del territorio tecnológico no ofrecen respuestas ni explicaciones, sino que formulan nuevas preguntas. La célebre Bienal de Montreal introduce una sección dedicada al net.art y la titula L’autre monde/Out of this world, aludiendo tanto a la muerte como al ciberespacio.

ChannelUntitled, concebido por la estadounidense Diane Bertolo para esta muestra, invita a descubrir los tres mundos que se ocultan detrás de otros tantos medios de comunicación: el teléfono, la radio y el ordenador. ChannelUntitled permite sintonizar con los espectros que "viven" en estos tres instrumentos, revelando las interferencias de lo irracional en los canales de comunicación. "Este proyecto invita a reflexionar sobre la materialización del intangible, la manifestación del invisible, la relación entre la presencia y la ausencia y la transformación del cuerpo en el contexto creado por las telecomunicaciones" afirma Bertolo.

También se presenta en Montreal, The Fabric of Reality de los canadienses Jean Ranger y Bill Sullivan, un entorno virtual donde el visitante puede desplazarse horizontalmente en una imagen panorámica, como si se tratara de una transposición del mundo real. Sin embargo, al avanzar en la navegación, la trama se espesa y estratifica, permitiendo al usuario acceder a las capas de la realidad oculta.

También quiere acceder a una realidad oculta, pero completamente de otro tipo, Spook del irlandés Conor McGarrigle, un trabajo en proceso, estructurado según las convenciones de los vídeojuegos. Spook permite seguir los movimientos en la Red de un servidor militar con el objetivo de dibujar un mapa de sus recorridos y deducir así su estrategia. El resultado es un retrato real de estos movimientos, representados e interpretados gráficamente con animaciones y datos: el usuario descubre la identidad del server, su ubicación geográfica, cuáles web ha visitado, a qué hora y cuántas veces. Spook es una mirada en el interior de la estructura de la Red y de las actividades on line de los militares y de las instituciones en general. "Watch the watchers, vigila a los que vigilan" incita McGarrigle.

Trata también del control, pero desde el punto de vista de la cotidianeidad, el proyecto Little Sister que su autora, la alemana Andrea Zapp define "la primera telenovela en el mundo basada en un circuito de web-cams de vigilancia, on line las 24 horas del día". El proyecto, que reflexiona sobre la proliferación de los sistemas de control, se compone de un set de 26 videocámaras que transmiten en tiempo real imágenes de la vida cotidiana de una ciudad alemana. Little Sister es una prueba de que en la actualidad las videocámaras diseminadas por las ciudades de Occidente graban buena parte de nuestras vidas.



Texto: R. Bosco / S. Caldana
 
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