
ARCÁNGEL CONSTANTINI: http://www.unosunosyunosceros.com
Es un artista de Ciudad de México, pionero
en el uso creativo de la red, no sólo en el ámbito
mexicano, sino en todo latino-América. Su obra ha conseguido
salir de las fronteras de su país, siendo reconocida en numerosos
festivales y eventos relacionados con la escena digital. Muy sensible
a los cambios tecnológicos a los que se enfrenta nuestra
realidad cotidiana, así como a las contradicciones de su
país, Constantini se estrenó en Internet con un dominio,
cuya grafía desafía a los usuarios: Unosunosyunosceros,
un laboratorio online en continua evolución. Desde el comienzo
de su trayectoria estuvo involucrado con las iniciativas del colectivo
'No-such.org' (antes Hell.com) y desde el año 2000 colabora
como comisario de arte digital con el Museo de Arte Contemporáneo
Rufino Tamayo de Ciudad de México, donde organiza eventos
y iniciativas en el marco del Cyberlounge
, con el objetivo de divulgar y promover los artistas locales que
trabajan con los medios digitales, por medio de encuentros presenciales
y online, que contribuyen a difundir la creación digital
mexicana en todo el mundo.
Entre las iniciativas del Cyberlounge
hay que destacar el Ephemeral Match, una competición
creativa en la cual, cada semana, dos artistas de diferentes países
se enfrentaban en la arena virtual de Internet, manipulando, creando,
transformando y destruyendo los datos del contrincante en una acción
efímera en directo. La creación en tiempo real es
una de las características del trabajo de Constantini que,
a menudo, presenta sus obras en vivo convirtiéndolas en sesiones
de audio y vídeo jamming. Otro rasgo distintivo de
su obra es la procesualidad, de la que da prueba Bacteria,
una estructura audiovisual interactiva en evolución, que
se propone "infectar" el usuario con la cultura digital.
Crecido en la época en que los ordenadores personales se
integraban en el entorno doméstico y en pleno boom
de las primeras consolas de videojuegos, Constantini impregna todas
sus obras de una iconografía nostálgica, que evoca
los primeros microprocesadores.
De la revisión, en plan casi arqueológico,
del medio tecnológico surgen sus obras más logradas
como la inquietante y poética Terrícola
, protagonizada por un robot pacifista que lanza una especie
de "mensaje en botella" a la humanidad. Posteriormente
el Atari 2600, una de las primeras vídeo-consolas domésticas
creadas en 1977, es el punto de partida para la creación
de Atari-Noise,
una instalación-performance para la que Constantini modifica
las funciones de las teclas de un antiguo Atari 2600 de modo
que, mientras el usuario usa el teclado, en una pared de monitors
se genera una proyección audiovisual, en la que aparecen
distorsionadas las imágenes y las gráficas del videojuego
original.
Entre sus obras para la red destaca 123456789px,
una pieza dedicada a los números en la que se cuestionan
conceptos como tiempo y espacio. Cada numero entre 1 y 9 está
representado por una página que se desliza lateralmente en
un loop casi mecánico, cuya duración no está
basada en el tiempo, sino en el espacio. Emulando los históricos
webrings (sitios web concadenados) de la primera época
del net.art, Constantini lanza No/E.html
, un anillo de páginas web que comparten una splash-page
(página de entrada) donde, como indica el título
No/E, no es posible estacionarse. El proyecto, del cual forman
parte numerosas webs españolas dedicadas al arte digital,
analiza las analogías entre las señales de tráfico
y la iconografía de la Red. La pornografía y el sexo
en Internet protagonizan P_O_R_N_O_C_E_R_O_U_N_O_N_E_T,
una aproximación al tema entre real, virtual y onírico,
en diversos capítulos entre los que destacan: Macroporno/Microporno
y E.r.o.t.r.o.n.i.c.a.
Su trabajo más reciente es Anima,
una reflexión sobre el mundo material, que permite al usuario
resucitar a una vida digital varios objetos encontrados en un rastro,
creando un universo paralelo en la Red, donde las cosas tienen una
existencia tan real y animada como en su vida pasada.
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