Untitled Document
2004 EN EL MUNDO 2004 EN ESPAÑA ESPECIAL GOOGLE
El fin de una utopía
Las derivas del Net.Art
Más allá de la Red
Entre cine y televisión
Más Bush y más guerra
El desafío de la información
El pixel cumple 50 años

2004 EN EL MUNDO

LAS DERIVAS DEL NET.ART

 

Gravity
El net.art empieza su segunda década de vida. Su evolución en estos primeros diez años ha sido tan rápida como variada. Aquellos artistas, teóricos y críticos que desde sus laboratorios online pusieron las bases para una nueva forma de entender la tecnología, dejan paso a una generación cada vez más numerosa de creadores que trabajan rodeados de grandes equipos humanos y técnicos, y en estrecha relación con las políticas de I+D (investigación y desarrollo) de las instituciones y empresas. Lo que no cambia es la característica casi fluida del medio digital, que sigue evolucionando, deparando sorpresas y ofreciendo cobijo a las más variadas formas expresivas.

Juliet Davis se añade a la larga lista de net.artistas que exploran la identidad y corporeidad femenina en relación al espacio publico, privado y virtual, con Pieces of Herself, un trabajo que combina fotografía y animación con una interactividad sencilla y eficaz. El tono torturado y quejumbroso de la política feminista tradicional, deja paso a una aproximación más positiva, propositiva e irónica. La artista, que utiliza una interfaz parecida a la de un juego online, invita el usuario a explorar una serie de espacios cotidianos con el comedido de recuperar las metafóricas "piezas de ella misma" del título (Pieces of Herself), para recomponer -también gráficamente- el cuerpo femenino con los iconos, que simbolizan los tópicos y las convenciones sociales que lo rodean.

El artista italiano Carlo Zanni recurre a uno de los mecanismos internos más característicos de Internet, como es la búsqueda de información a través de palabras claves, en 4 untitled portraits, una serie de retratos que, en vez de congelar el rostro en un momento eterno, lo mantienen dinámico y en continua transformación. En los retratos de Zanni, los ojos, que el tópico considera el espejo del alma, se abren como una ventana hacia el mundo, gracias a una conexión Internet que enlaza las pupilas con los archivos de imágenes de Google. Un iris se modifica según los resultados encontrados en respuesta a una serie de palabras clave indicadas por el retratado para definir su personalidad, y el otro a una búsqueda activada directamente por el usuario de la obra.

Del hiperrealismo de Zanni, al onírico y surrealista Hotel del holandés Han Hoogerbrugge, cuyos huéspedes son voluntarias cobayas humanas para los experimentos del dr. Doglin, un emulo en versión siglo XXI del doctor Moreau, que Marlon Brando llevó al cine. Hotel pone en escena una humanidad atrapada en una realidad desconocida, que se materializa en habitaciones claustrofóbicas como los espacios de Cube, envueltas en la atmósfera inquietante y morbosa de los moteles de David Lynch y diabólicas como las del Overlook Hotel descrito por Stephen King en El Resplandor. Aunque no está Jack Nicholson, los personajes tienen el mismo brillo de locura en sus miradas, mientras esperan al visitante, deus ex machina del proyecto, encargado de desencadenar la acción. Una vez más una obra de net.art lleva el usuario en un mundo, donde hará mejor en dejarse guiar por la intuición que por la lógica. Y si de racionalidad se trata, ¿por qué no desafiar el juego más racional de todos, el ajedrez, y convertirlo en un espectáculo gráfico? Es lo que han hecho Martin Wattenberg y Marek Walczak con Thinking Machine 4, un proyecto de inteligencia artificial, que permite al usuario jugar a ajedrez contra el ordenador, mientras que en pantalla se visualizan todas las hipótesis de juego elaboradas por el software, a través de un código de colores que dibuja intricados recorridos. "Thinking Machine 4 explora la invisible naturaleza del pensamiento. Nuestro objetivo no ha sido crear un programa invencible, sino visualizar los complejos razonamientos que se ocultan detrás de cualquier decisión estratégica" afirman los autores, que llevan años investigando formas alternativas y creativas para la visualización de datos (ver Arte.Red 2001).

Quizás la clave de una obra lograda resida precisamente en combinar la potencia visual y el impacto emotivo, con el contenido conceptual y la innovación tecnológica. Una ecuación que hace de 1 year performance video, una pequeña joya de las tendencias del net.art más vinculadas con la performance. La obra, firmada por MTAA (la sigla que reúne a Mark River y Tim Whid), forma parte de Updates, una serie que repropone célebres acciones de los años 60 y 70, actualizadas sustituyendo los procesos humanos con los informáticos. Tras remplazar con un script la devoción zen de On Kawara para sus Date Paintings (telas que reproducen exclusivamente la fecha del día en que fueron pintadas), MTAA ha actualizado la One Year Performance 1978-1979 de Sam Hsieh, que estuvo encerrado un año en un reducido estudio sellado ante notario, completamente solo, sin libros, televisión ni contacto humano, aunque -eso sí- bien alimentado. En este caso, al acceder a la web el visitante encuentra los artistas en sendos habitáculos, realizando acciones siempre distintas, según el momento del día en que tiene lugar la visita. La obra se puede considerar concluida sólo cuando el espectador la ha visto durante un año: el mismo ordenador se encarga de contabilizar sus accesos y de informarle de cuánto tiempo ha visto y de cuánto le queda por ver. La pieza obliga a pensar en que medida las tecnologías influyen en la creación y cómo esto se refleja en el sistema de mercado que rige nuestra sociedad. Más allá del acto iconoclasta, 1 year performance video plantea una serie de inevitables preguntas sobre el valor del arte digital, que se hacen cada vez más acuciantes a medida que aumenta el interés por estas obras.

 

 
Untitled Document
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España]