
ENTRE CINE Y TELEVISIÓN
Las fronteras del denominado expanded cinema siguen ensanchándose
en el espacio virtual de la red con diversos proyectos que investigan
las conexiones, tanto conceptuales como tecnológicas, entre narración
cinematográfica, vídeo arte e Internet. Entre éstos destaca Time
Resequenced (Networked Cinema), un proyecto de Cyril Tsiboulski que explora
las formas en qué los nuevos medios pueden afectar a la estructura
cinemática tradicional. La obra se basa en una escena de cuatro
minutos extraída de la película Solaris del director ruso Andrey
Tarkovsky, fragmentada de modo que los usuarios puedan recomponerla
con su intervención. La nueva secuencia, que se edita en tiempo
real, responde y depende exclusivamente de la participación virtual
de la audiencia. Como no podía ser de otra manera, la televisión
constituye un importante referente a la hora de buscar nuevas soluciones
para la creación y el disfrute de las obras de net.art. Es un ejemplo
NonTVTVstation, un proyecto del colectivo sueco Beeoff,
que se encuentra instalado de forma permanente en varios museos
del norte de Europa, como el Kiasma de Helsinki y el Museo de Arte
Contemporáneo de Roskilde. NonTVTVstation es un canal concebido
para acoger arte en tiempo real, es decir que los artistas pueden
presentar cualquier tipo de trabajo, interactivo o no, con la Única
condición que se desarrolle en tiempo real.
Las obras seleccionadas se retransmiten en la web, 24 horas por
día durante un mes. Pertenece a esta línea de investigación también
56K TV - Bastard Channel, la primera televisión online
dedicada exclusivamente a la programación de obras de net.art, promovida
por la fundación cultural suiza Pro Helvetia y realizada por la
productora independiente de Basilea, Xcult. Los proyectos se presentan
en una interfaz que reproduce un televisor de estética años
60, según el clásico formato de la parrilla televisiva. Esto significa
que las obras no están siempre disponibles y que, para verlas, el
usuario debe consultar la programación, que varía segœn los días
y las franjas horarias, directamente en la web o en la típica guía
tv que se puede descargar en formato pdf. Para ayudarle en la elección,
56K TV pone a su disposición los trailers de las obras e información
básica sobre los artistas y sus trabajos. Segœn sus creadores, la
nueva plataforma implica una forma más consciente y voluntaria de
ver los proyectos de net.art, así como un rechazo del incesante
bombardeo audiovisual, a menudo vacío de significado, al que estamos
sometidos. Mucho más drástica resulta la respuesta de Mitch Altman,
un ingeniero e inventor de San Francisco, que ha creado TV B Gone , un sencillo mando a distancia capaz de apagar
cualquier televisor. Según Altman la contaminación audiovisual ha
llegado a niveles intolerables: ya no se trata sólo de las paredes
de pantallas de los grandes almacenes, hay vídeos en las salas de
espera y las peluquerías, en los bares de periferia y en los de
diseño, en los transportes pœblicos, en los elevadores y
hasta en los lavabos.
En las metrópolis, incluso hay pantallas en los cruces para que
los conductores atrapados en el tráfico puedan tener su dosis de
noticias y sobretodo de publicidad. "No queremos convertirnos en
espectadores pasivos. TV-B-Gone nos permite reapropiarnos de nuestro
poder de decisión" explica Altman, que ha fundado una empresa
para producir el aparato y lo vende por 15 dólares a través de su
web. Sin tener pretensiones de obra de arte, el invento enlaza con
las formas primordiales de activismo y desobediencia civil, además
de resultar especialmente emblemático de las contradicciones de
nuestro tiempo.
ACTIVISMO Y ALREDEDORES
El activismo online toma mœltiples formas y derroteros. El veterano
festival de media art Transmediale de Berlín premia Recode, un proyecto de tactical shopping de los colectivos
Conglomco y The Carbon Defense League, que ofrece al usuario las
herramientas necesarias para crear códigos de barras listos para
imprimir y utilizar en los grandes almacenes, para modificar el
precio de las mercancías pegándolos encima de los oficiales. "Formamos
una comunidad que comparte técnicas avanzadas para luchar de forma
creativa contra el capitalismoÓ afirman, al amparo del anonimato,
los creadores del proyecto. Sin embargo, el status de obra de arte,
el premio y el haber sido expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo
de Chicago, no le impide recibir una querella por parte de la cadena
de supermercados Wal-Mart. Los artistas son obligados a cerrar la
base de datos y a retirar del sitio una aplicación denominada Barcode
Generator, a través de la cual se podía incluso verificar la creación
del código de barras en tiempo real. Actualmente en la web se encuentra
un anuncio de "cerrado por censuraÓ y dos vídeos explicativos sobre
el proyecto, realizados para defenderse de los abogados de Wal-Mart.
El significado de comunidad se amplía en proyectos muy distintos
entre sí, comunes sólo en su capacidad de aglutinar grandes sectores
de usuarios. Los Prix Ars Electronica, que celebran su 25 aniversario
precisamente con la introducción de la nueva categoría de Comunidades
Digitales, premian dos experiencias emblemáticas. Una es Wikipedia , una enciclopedia colaborativa online
(disponible en más de 50 idiomas, además de ser la œnica en esperanto)
basada en Wiki, un software que permite a los usuarios modificar
directamente todos los contenidos. La otra es The World Starts With Me, una iniciativa ugandesa que ofrece
una aproximación lúdica y cotidiana a la sexualidad, la violencia
doméstica y la prevención del Sida, a la vez que familiariza los
jóvenes africanos con Internet y las dinámicas de las redes. En
la vertiente más intelectual se sitúa Agoraexchange,
un proyecto inspirado en la obra Utopia di Thomas More, que la estadounidense
Natalie Bookchin realiza por encargo
de la Tate Online, la galería virtual del célebre museo londinense.
La idea del proyecto es crear una comunidad online que, tras identificar
en un fórum los principales problemas mundiales, se propone utilizarlos
como base para la creación de un juego multiusuario, cuyo objetivo
es combatir la violencia del sistema político. A partir de la consideración
que la injusticia de nuestra sociedad es provocada por leyes e instituciones,
que no son naturales ni inevitables, los jugadores deberán concebir
un nuevo orden mundial basado en la creatividad y la libertad.
A pesar del optimismo que embarga muchos proyectos, hay motivos
para la preocupación. Steve Kurtz, uno de los miembros fundadores
del colectivo Critical Art Ensemble, es incriminado por terrorismo biológico.
El clima de alarma generalizada, la ampliación de las leyes antiterroristas
reunidas en el tristemente noto Patriot Act y la escasa familiaridad
de los agentes federales con el arte, les hacen tomar por armas
biológicas el attrezzo que el artista utiliza en sus performances
y el material documental de sus œltimos proyectos, centrados en
el análisis de la investigación biotecnológica. La larga trayectoria
de Kurtz en el ámbito del arte político y de los medios tácticos
(tactical media), con proyectos que combinan investigación, crítica
social, performance y nuevas tecnologías, no le impide ser denunciado.
El juez desestima la acusación de terrorismo biológico, pero le
reenvía a juicio por fraude postal por haber adquirido
256 dólares de bacterias, completamente inofensivas, necesarias
para uno de sus proyectos centrados en los principios y peligros
de la biotecnología. En su último trabajo, Free Range Grains , Kurtz pone a disposición
del pœblico los servicios de un laboratorio móvil que permite extraer
el ADN de los alimentos sospechosos, para detectar posibles contaminaciones
transgénicas. En el frente de la lucha ecologista se alinean también
Josh On y Amy Balkin con Exxonsecrets , un proyecto que, a partir de una base de
datos proporcionada por Greenpeace, revela las conexiones entre
ExxonMobil, la más grande compañía petrolífera del mundo
(también conocida como Esso y Mobil), e individuos y grupos seudo-científicos
que se dedican a desacreditar las teorías ambientalistas. El proyecto
demuestra que, desde 1998, Exxon ha destinado más de 12 millones
de dólares a la financiación de una red de "escépticos", aparentemente
de las más variadas naturalezas y procedencias, dirigida a minimizar
los riesgos del calentamiento global y ridiculizar las propuestas
ecologistas. Una red en la que se sustentó la negativa del gobierno
de los Estados Unidos a firmar el Protocolo de Kyoto para reducir
las emisiones de gases tóxicos, producidos en gran medida por las
empresas petrolíferas y sus derivadas. A través de la interfaz del
multipremiado They Rule, Exxonsecrets descubre las
intricadas y obscuras relaciones (en su gran mayoría de tipo financiero,
pero también familiares y personales) entre los más activos elementos
del movimiento anti-ecologista, a partir de los miembros de la administración
Bush, primeros entre todos Condoleezza Rice y Donald Rumsfeld.
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