
MÁS BUSH Y MÁS GUERRA
El reconfirmado presidente de los Estados Unidos, George W. Bush,
resulta ser una inagotable fuente de inspiración para los artistas.
En agosto, la Convención Republicana es el detonador para una larga
serie de iniciativas en contra de su reelección. Una vez más las nuevas
tecnologías ofrecen un válido apoyo a diferentes formas de protesta,
pacíficas y creativas. En el caso de Bikes against Bush, un proyecto de Joshua
Kinberg inspirado en el célebre GraffitiWriter, las tecnologías digitales
permiten convertir las bicicletas en un inédito medio de comunicación
y propaganda. El invento se basa en un sencillo Powerbook y un teléfono
celular Bluetooth conectados con un sistema de sprays que, a medida
que la bicicleta avanza, reproduce en el suelo frases enviadas a través
de Internet. En la web se puede aprender a modificar la propia bici
y también ver el vídeo de la detención de Kinberg durante el estreno
del proyecto. Jason Oda lanza Bushgame, un trabajo que combina
ironía, opiniones y hechos para repasar los primeros cuatro años
de administración republicana, subrayando la desastrosa gestión económica.
En el campo de la intervención gráfica destaca Deface, un proyecto del colectivo Futurefarmers
que ofrece la posibilidad de intervenir sobre un retrato de Bush en
una pueril forma de protesta que pone de manifiesto un hondo sentimiento
de impotencia. La misma impotencia que emerge de la eterna pregunta,
¿con o contra nosotros?, que en Make Your Choice , Nino Rodríguez acompaña
con escalofriantes imágenes de guerra y destrucción extraídas de la
actualidad. La frialdad de la aproximación fotográfica junto con la
continua actualización de los contenidos, es como un espejo de nuestra
misma desatención hacia las guerras cada vez más inœtiles y crueles
que asolan el planeta. La guerra contra el terror se convierte en
uno de los motivos de terror. Así lo afirma September 12, un simulacro de juego donde
no hay ganadores ni premios, sólo destrucción. La estética naíf de
la ciudad islámica, que el jugador debe liberar de las bandas armadas,
reproduce la situación en todo su cinismo y crueldad, ya que por cada
terrorista alcanzado resultan muertos muchos civiles, a la vez que
los rebeldes se multiplican hasta llenar toda la pantalla. "Las reglas
son simples, puedes elegir si disparar o no hacerlo. El juego no tiene
fin, tan sólo acaba de empezar" se puede leer en las instrucciones.
En otra vertiente completamente distinta, más dirigida hacia la
investigación formal, se sitúa Ascii Bush , dos vídeos que reproducen en
caracteres Ascii, sendos discursos sobre el estado de la nación,
pronunciados respectivamente por Bush hijo, justo antes de atacar
Irak, y por Bush padre, inmediatamente después de la Operación Tormenta
del Desierto, también contra Irak. El proyecto, realizado por Yoshi
Sodeoka, se propone encontrar "un significado artístico en los dolorosos
y terriblemente largos discursos de los presidentes y, a la vez,
investigar la posibilidad de reciclar los escombros de nuestra cultura
para crear obras de arte". E l prolífico artista neoyorquino
Andy Deck, uno de los principales exponentes del activismo digital,
presenta Uninstallation art , una pieza minimalista
de sutil encanto, basada en una animación que utiliza la interfaz
de un programa de limpieza del sistema operativo del ordenador,
para realizar una mordaz crítica de la política de agresión militar
del gobierno estadounidense. Desde la guerra misma llega Under Ash , un juego realizado por el ingeniero
de origen palestino afincado en Damasco (Siria) Radwan Kasmiya,
que propone una nueva lectura del conflicto árabe-israelí y ofrece
una alternativa a los paradigmas culturales de la industria de los
juegos electrónicos. Ahmad es el protagonista de una serie de secuencias
que escenifican la desesperación y la lucha desigual del pueblo
palestino contra el ejercito más tecnológico y avanzado del mundo,
durante la primera Intifada desde 1988 hasta los acuerdos de paz
de Oslo de 1992. Sortear tanques israelí, evacuar heridos y escapar
de la cárcel secreta donde ha sido encerrado son algunas de las
pruebas que Ahmad debe superar en su lucha contra las fuerzas de
ocupación. Las acciones suicidas no están admitidas, así como no
hay curas milagrosas para las heridas ni vidas de repuesto. "Se
trata de un videojuego histórico que nada tiene que ver con los
productos de propaganda del ejercito norteamericano. Nuestro objetivo
es contribuir a secar las lagrimas de los jóvenes musulmanes, eliminar
de sus almas los sentimientos de humillación y devolverle la dignidad"afirma
Kasmiya.
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