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2004 EN EL MUNDO 2004 EN ESPAÑA ESPECIAL GOOGLE
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Más allá de la Red
Entre cine y televisión
Más Bush y más guerra
El desafío de la información
El pixel cumple 50 años


2004 EN EL MUNDO

MÁS BUSH Y MÁS GUERRA

 

Gravity
El reconfirmado presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, resulta ser una inagotable fuente de inspiración para los artistas. En agosto, la Convención Republicana es el detonador para una larga serie de iniciativas en contra de su reelección. Una vez más las nuevas tecnologías ofrecen un válido apoyo a diferentes formas de protesta, pacíficas y creativas. En el caso de Bikes against Bush, un proyecto de Joshua Kinberg inspirado en el célebre GraffitiWriter, las tecnologías digitales permiten convertir las bicicletas en un inédito medio de comunicación y propaganda. El invento se basa en un sencillo Powerbook y un teléfono celular Bluetooth conectados con un sistema de sprays que, a medida que la bicicleta avanza, reproduce en el suelo frases enviadas a través de Internet. En la web se puede aprender a modificar la propia bici y también ver el vídeo de la detención de Kinberg durante el estreno del proyecto. Jason Oda lanza Bushgame, un trabajo que combina ironía, opiniones y hechos para repasar los primeros cuatro años de administración republicana, subrayando la desastrosa gestión económica. En el campo de la intervención gráfica destaca Deface, un proyecto del colectivo Futurefarmers que ofrece la posibilidad de intervenir sobre un retrato de Bush en una pueril forma de protesta que pone de manifiesto un hondo sentimiento de impotencia. La misma impotencia que emerge de la eterna pregunta, ¿con o contra nosotros?, que en Make Your Choice , Nino Rodríguez acompaña con escalofriantes imágenes de guerra y destrucción extraídas de la actualidad. La frialdad de la aproximación fotográfica junto con la continua actualización de los contenidos, es como un espejo de nuestra misma desatención hacia las guerras cada vez más inœtiles y crueles que asolan el planeta. La guerra contra el terror se convierte en uno de los motivos de terror. Así lo afirma September 12, un simulacro de juego donde no hay ganadores ni premios, sólo destrucción. La estética naíf de la ciudad islámica, que el jugador debe liberar de las bandas armadas, reproduce la situación en todo su cinismo y crueldad, ya que por cada terrorista alcanzado resultan muertos muchos civiles, a la vez que los rebeldes se multiplican hasta llenar toda la pantalla. "Las reglas son simples, puedes elegir si disparar o no hacerlo. El juego no tiene fin, tan sólo acaba de empezar" se puede leer en las instrucciones.

En otra vertiente completamente distinta, más dirigida hacia la investigación formal, se sitúa Ascii Bush , dos vídeos que reproducen en caracteres Ascii, sendos discursos sobre el estado de la nación, pronunciados respectivamente por Bush hijo, justo antes de atacar Irak, y por Bush padre, inmediatamente después de la Operación Tormenta del Desierto, también contra Irak. El proyecto, realizado por Yoshi Sodeoka, se propone encontrar "un significado artístico en los dolorosos y terriblemente largos discursos de los presidentes y, a la vez, investigar la posibilidad de reciclar los escombros de nuestra cultura para crear obras de arte". E l prolífico artista neoyorquino Andy Deck, uno de los principales exponentes del activismo digital, presenta Uninstallation art , una pieza minimalista de sutil encanto, basada en una animación que utiliza la interfaz de un programa de limpieza del sistema operativo del ordenador, para realizar una mordaz crítica de la política de agresión militar del gobierno estadounidense. Desde la guerra misma llega Under Ash , un juego realizado por el ingeniero de origen palestino afincado en Damasco (Siria) Radwan Kasmiya, que propone una nueva lectura del conflicto árabe-israelí y ofrece una alternativa a los paradigmas culturales de la industria de los juegos electrónicos. Ahmad es el protagonista de una serie de secuencias que escenifican la desesperación y la lucha desigual del pueblo palestino contra el ejercito más tecnológico y avanzado del mundo, durante la primera Intifada desde 1988 hasta los acuerdos de paz de Oslo de 1992. Sortear tanques israelí, evacuar heridos y escapar de la cárcel secreta donde ha sido encerrado son algunas de las pruebas que Ahmad debe superar en su lucha contra las fuerzas de ocupación. Las acciones suicidas no están admitidas, así como no hay curas milagrosas para las heridas ni vidas de repuesto. "Se trata de un videojuego histórico que nada tiene que ver con los productos de propaganda del ejercito norteamericano. Nuestro objetivo es contribuir a secar las lagrimas de los jóvenes musulmanes, eliminar de sus almas los sentimientos de humillación y devolverle la dignidad"afirma Kasmiya.

 
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