
Texto:
Roberta Bosco y Stefano Caldana
Claves para la participación
La escena digital española se va consolidando y depurando, aunque
no disminuyendo ya que, en sustitución de los que se han perdido
por el camino, los jóvenes creadores siguen apareciendo numerosos.
Algunos de los artistas pioneros en incorporar a su trabajo las
herramientas digitales, afianzan trayectorias que combinan una sólida
aproximación conceptual, con el empleo innovador del medio y la
búsqueda de una estética personal. Es el caso de Antoni Abad
que sigue su investigación de las posibilidades, tanto prácticas
como conceptuales, de las redes humanas y tecnológicas con Sitio
Taxi, un proyecto que se basa en el uso de Internet y de los
teléfonos celulares con cámara incorporada. A través de Sitio Taxi,
durante dos meses, 17 taxistas de Ciudad de México, se convierten
en cronistas de su propia realidad cotidiana enviando textos, fotos,
vídeos y archivos audio, directamente a través de sus móviles a
la web del proyecto, donde se publican automáticamente gracias a
un sistema de base de datos concebido por el mexicano afincado en
Barcelona, Eugenio Tisselli (Especial México). La idea es abrir
un espacio público digital independiente y autogestionado para dar
voz a aquellos colectivos y personas que habitualmente no tienen
presencia activa en los medios de comunicación o que tienen una
imagen polémica e incluso negativa. Por ello, tras el éxito cosechado
por Sitio Taxi, Abad realiza una segunda versión de la iniciativa
en Lleida, con motivo de una amplia retrospectiva que le dedica
el Centro de Arte La Panera.
El nuevo proyecto se llama Canal
Gitano e involucra a un grupo de jóvenes gitanos de Lleida que,
por primera vez y gracias a las nuevas tecnologías, pueden ofrecer
en primera persona su visión de sí mismos y de lo que les rodea.
En otra vertiente, también Dora García sigue desarrollando en Internet
su universo particular. García vuelve a investigar las dinámicas
entre museo y obra, artista y público, que ya puso en escena en
El Reino (ver Arte.Red 2003), en La Esfinge, un proyecto en tres
formatos, distintos e independientes el uno del otro: performance,
instalación y juego online. Como su mítica antecesora egipcia, La
Esfinge formula preguntas, que el visitante debe responder para
poder avanzar en el juego. Las preguntas van desde ¿Dios existe?
a ¿Tienes sed? y para acertar hay que coincidir con las respuestas
de la autora. Por tanto, llegan al final de la obra sólo aquellos
que demuestran una total sintonía con la personalidad de la artista,
o bien aquellos que mienten. "Quizás estos últimos sean más parecidos
a la autora que los primeros" afirma García. Durante el verano,
la artista lleva a cabo otro proyecto, que combina Internet con
la performance en el espacio público, titulado El
factor humano y desarrollado en el marco del ciclo de exposiciones-intervenciones
Procesos Abiertos. Así lo explica la artista: "Una serie de agentes
-performers, actores y voluntarios- operaron durante dos meses en
la localidad catalana de Terrassa. Nadie conocía el numero y la
identidad de los agentes y ellos mismos ignoraban quiénes y cuántos
eran. Sólo yo podía comunicarme con ellos por medio de un webmail
protegido por contraseñas. En una primera fase los agentes se dedicaron
a enviarme información, tanto personal como sobre la ciudad y sus
habitantes. A partir de esta información, en una segunda fase, envié
a cada agente instrucciones para realizar una serie de performances
en el espacio público, que descubrían gradualmente su verdadera
identidad".
Con las performance-confesiones, lo que era secreto se hizo del
dominio público, así que García pudo dar por concluido el proyecto
y publicar en la web toda la correspondencia entre autor y agentes.
Gracias a las tecnologías digitales, la larga tradición de la performance
vive una segunda juventud. En una vertiente más cercana al teatro
que a las artes plásticas, se sitúa la investigación de
Dogonefff, una pareja artística y sentimental formada por la
catalana María de Marías y el británico Andrew Colquhoun, que desde
1999 investigan los procesos de creación y representación de acciones
teatrales a través de Internet. Juntos han fundado el Teatro
Virtual, una nueva plataforma de creación, en la que las prácticas
escénicas se amplían e intensifican con escenografías 3D, programas
informáticos y sobretodo el streaming, una técnica para trasladar
datos a través de Internet en flujo continuo y en tiempo real. Esta
nueva forma de expanded theatre (teatro expandido) se concreta en
su página web, donde es posible acceder a toda la documentación
(vídeos, textos e imágenes) de las acciones, así como consultar
el programa de las performances previstas, para verlas en directo
a través de la red. La Constitución se convierte en uno de los temas
de la agenda política.
El 6 de diciembre, día de la Constitución, el colectivo barcelonés
Taller d'Intangibles (TAG) lanza Constitución. Editar/Discutir,
un proyecto que se propone trasladar el debate desde el Parlamento
a Internet. Para ofrecer al público la posibilidad de reapropiarse
de la política y de las herramientas democráticas, TAG vuelca todos
los artículos de la Constitución en un Wiki, es decir una página
web que se puede editar desde cualquier navegador, de modo que todos
puedan intervenir, cambiar, añadir y eliminar lo que quieran. Cada
artículo está acompañado por un foro de discusión para impulsar
el debate sobre los cambios propuestos, ya que el Wiki, un sistema
inventado por Ward Cunningham, ofrece a cualquiera que disponga
de una conexión a Internet, la posibilidad de crear documentos de
forma colectiva sin ningún tipo de filtro previo, no sólo añadiendo
su comentario, sino incidiendo directamente en las demás opiniones.
Taller d'Intagibles es también uno de los seleccionados de Web-side,
la convocatoria para la producción de obras de net.art organizada
por la Mediateca de la Fundación La Caixa, para la que realizan
A
un palmo de narices, un mapa gráfico que se construye a medida
que los usuarios lo navegan.
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