Desde 2001, en la política vasca no
ha dejado de llover. Como el
sirimiri, las leyes y propuestas
de los gobiernos central y autonómico, las posturas de los
distintos partidos, y los avances de la lucha antiterrorista en estos
cuatro años han ido calando poco a poco hasta configurar un
paisaje muy distinto al de las anteriores elecciones autonómicas.
Por TXEMA VALENZUELA