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Monseñor Jaime Lucas Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana. 15-11-1999 (Gorka
Lejarcegi)
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Jaime Lucas Ortega y Alamino
Arzobispo de San Cristóbal de la Habana
El cardenal Jaime Lucas Ortega y Alamino es el primer cardenal
nombrado en Cuba desde la revolución de 1959 y ha levantado
siempre su voz contra las injusticias y las violaciones de derechos
humanos en su país.
Bien colocado en las quinielas para la sucesión de Juan
Pablo II, se considera que Ortega podría significar para
los cubanos católicos lo mismo que significó Wojtyla
para los polacos. Ortega no sólo ha desafiado al régimen
de Fidel Castro, sino que también es un conciliador entre éste
y los exiliados cubanos.
Fue en 1998, cuando Ortega ya era cardenal, cuando se produjo
la histórica visita del Papa a Cuba. Durante aquella visita
Su Santidad mostró la determinación de la Iglesia
católica a recuperar Cuba para la fe cristiana después
de años de abandono y represión.
Nacido el 18 de octubre de 1936 en Jagüey Grande (Cuba),
se ordenó sacerdote en 1964. Trabajó pastoralmente
en la diócesis de Matanzas de 1964 a 1966. Ese año
fue internado por el gobierno comunista cubano en un campo de
concentración, en el que permanecería un año.
De 1967 a 1978 trabajó pastoralmente en la diócesis
de Matanzas.
El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Pinar Río
el 4 de diciembre de 1978. El 20 de noviembre de 1981 fue promovido
a la sede metropolitana de San Cristóbal de La Habana.
Presidente de Conferencia de Obispos Católicos de Cuba
entre 1988 y 1999. Recibió la birreta roja y título
de Ss. Aquila e Priscilla de manos de Juan Pablo II en el consistorio
del 26 de noviembre de 1994.
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