Comida en Perú
Blanca Gil Arrufat (Madrid)
Andrea González (Madrid)
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Blanca y Andrea. |
Cualquier persona y sobre todo un rutero puede resumir nuestra dieta
peruana en dos palabras: arroz y pollo. Uno viene avisado de que el
plato estrella de la Ruta Quetzal BBVA es el arroz, pero jamás
pensé que comería y cenaría tanto pollo con arroz.
El estómago rutero atraviesa tres fases: la primera en la
que se aburre de tanta monotonía, la segunda, aborrece la hora
de la comida y, la última, necesitas tu ración diaria
de arroz. Pero como toda norma tiene su excepción y en la Ruta
se cuentan las excepciones, con los dedos una mano.
Modelo A: Comida del Ejército Español. Existen desayuno
y almuerzos. En el primero, lo que más gusta, las galletas
y la leche condensada. El segundo es un verdadero banquete para nuestro
estómago.
Modelo B: Pasta, es el plato por excelencia. Pasados ya 20 días,
tan sólo dos días los ruteros hemos podido saborear
esta comida.
Esta experiencia siempre va acompañada de anécdotas
curiosas. La desesperanza era tal que, cuando una compañera
anunció la deseada noticia, obtuvo por respuesta: "como
me mientas no te vuelvo hablar en la Ruta". Tantos días
de travesía han hecho que seamos capaces de rascar en el fondo
de la cazuela en busca de tallarines pegados. ¡Están
tan buenos!
Modelo C: Comida regional. Lo más exótico que ha probado
un rutero, y también las que aquí firman, es la llama
acompañada con papas y camote. A primera vista resulta poco
atractivo pero, en cuanto te pones manos a la obra y nunca mejor dicho,
porque no teníamos cubiertos, no puedes parar.
La gula de un rutero sólo tiene un fallo, que siempre anda
corto de "fortasec". Resumiendo: la avaricia rompe el saco.