Molinos de viento
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Raúl y Jaime. |
Raúl Suárez (Bolivia) y Jaime Altamirano (Nicaragua)
Continuando nuestra aventura en la Ruta Quetzal BBVA, visitamos uno
de los sitios más representativos e importantes en la obra cumbre
de Miguel de Cervantes, como son los famosos Molinos de Viento, situados
en un pueblo de cazadores y de gente maravillosa: Los Yébenes.
La expedición arribó a este pueblo, pequeño
en dimensiones, pero de una grandeza increíble, demostrada
en su hospitalidad y su amabilidad para con nosotros.
A las 10,15 de la mañana el autobús nos dejó
en una plaza desde donde comenzamos nuestra caminata cuesta arriba
y bajo un inclemente sol, que elevaba no sólo la temperatura
ambiental sino nuestros propios cuerpos.
Caminamos unos 20 minutos antes de llegar a la Capilla de San Blas,
donde escuchamos unas breves palabras por parte del ilustre profesor
don José Rosell Vilasebil, notable investigador de la vida
y obra de Cervantes, además de escritor, poeta y articulista.
Según nos informan, es el Presidente de la Sociedad Cervantina
de Esquivias y Director - Coordinador de las "Jornadas Cervantinas
de Toledo".
Desde allí continuamos, siempre cuesta arriba, y aumentando
el calor; pero eso no impidió el alcanzar nuestra meta y el
observar, allí en la altura, a esos gigantes de piedra contra
los cuales luchó Don Quijote y que representaban simbólicamente
"la avaricia y ambición que se tenía y que se ha
de erradicar del mundo".
Al pie de uno de esos dos molinos que había en ese lugar,
se encontraban también un grupo de músicos y bailarinas
que nos deleitaron con numerosos bailes y canciones típicas
de la región. Invitaron a un grupo de expedicionarios a que
las acompañaran y esto resultó muy divertido y gracioso,
ya que algunos no conocían los pasos, pero otros en cambio
lo hicieron muy bien.
Después nos explicaron brevemente el funcionamiento y origen
de dichos molinos, que empiezan a funcionar en el Siglo XVII a base
de energía eólica. Toda su maquinaria y estructura interior
está hecha de madera y sus grandes aspas se encuentran unidas
a un eje o rueda llamado "la rueda de Catalina".
Observamos y participamos en el cambio de dirección de la
cabeza del molino, orientándolo entre varios en dirección
al viento, utilizando para ello el "bonquillo" que es un
gran tronco de madera. Y, a continuación, una expedicionaria
de Panamá, juntó con otras, subieron a una de las aspas
del molino para atar una vela, ya que los molinos funcionan igual
que los barcos veleros.
En nuestra opinión personal, consideramos dicha visita un
éxito rotundo, ya que fue bonita e instructiva y, a pesar del
calor, logramos seguir adelante y conocer de cerca esos gigantes murales
de Don Quijote, grandes símbolos en la literatura española
y americana.
Para finalizar esta crónica, sólo queremos agradecer
a todas aquellas personas e instituciones que hicieron posibles esta
visita y todo lo que hemos visto y vivido, así como también
nuestros monitores y, sobre todo, a nuestros compañeros, con
los cuales hemos intercambiado experiencias, alegrías, tristezas
y demás cosas. Creemos, finalmente, que los jóvenes
son el alma y futuro del mundo y, por supuesto, de nuestra querida
Ruta Quetzal BBVA.