Toro, ciudad fortaleza
 |

Elena, Dijana y Rossana. |
Elena Escartín (Zaragoza),
Dijana Vukojevic (Eslovenia)
Rossana González (Perú)
Es increíble, pero ha pasado ya un mes desde que empezamos esta
aventura y fuimos lo suficientemente afortunados como para que nos toque
describir un día tan especial. Como excepción, hoy nos
despertamos, más o menos, a las siete de la mañana con
los habituales cantos de nuestro bien amado Jesús Luna, que esta
vez se prolongaron.
Nos fuimos a la mesa del desayuno y nos dimos con la ingrata sorpresa
de que hoy no había pan. Entenderán que un alimento
menos es un sufrimiento más para los ruteros, mejor conocidos
como "alimañas". Automáticamente después
de escuchar la frase bien conocida "grupos completos con monitor,
a los carros rápido", obedecimos y la mayoría de
nosotros disfrutó de un cómodo viaje con aire acondicionado
y oyendo la radio durmiendo.
Al fin llegamos a Toro, un pueblo muy bonito. Llamaron a los abanderados,
dentro de los cuales están dos de las autoras, que subieron
al balcón del Ayuntamiento, mientras los demás ruteros
se sentaban en la Plaza. Después de las palabras de introducción
de Miguel de la Quadra, con la correspondiente ovación que
le siguió, habló la Consejera de Familia de algo que
nos pareció muy importante: dijo que España no será
España sin Iberoamérica y viceversa. Más allá
del sentido literal, pensamos que las relaciones entre estas dos partes
del mundo son muy importantes y que es muy posible que, en cierta
medida, dependamos unos de los otros.
A continuación, una expedicionaria dominicana del grupo 7,
como las autoras, se encargó de entregarle al alcalde una placa
conmemorativa en nombre de todos. Los demás tuvimos que seguir
soportando el sol en la cara. Caminamos hacia un mirador desde donde
se veía un extenso pastizal con algunas partes sembradas, y
la guía nos explicó que allí había ocurrido
las histórica batalla de Toro y también nos recordó
que en Toro se reunieron las Cortes en 1505 con el fin de confirmar
el Testamento de Isabel la Católica y proclamando Reina a Doña
Juana la Loca.
Inexplicablemente, Luna le dejó su megáfono a la guía,
y nosotras que pensábamos que nunca se separaba de él.
En este mirador, las del grupo 7, más conocidas como "las
fieras" nos tomamos una foto juntas, con una precoz nostalgia,
ya que nos quedan 15 días juntas y con todos los ruteros.
Después de la explicación general de la ciudad que
visitamos, nos dirigimos a la Colegiata, el Monumento histórico
más importante de la ciudad. Se trata de una obra de transición
del estilo románico al gótico y es la Iglesia principal.
En la Sacristía pudimos ver el famoso cuadro de la Virgen de
la Mosca y otras obras de arte parecidas. Luego pasamos a ver un pórtico
que tenía esculpidos en varios niveles a ángeles, santos,
santas, clérigos e incluso una representación del cielo
y del infierno.
Al salir, nos dijeron que nos podíamos quedar a Misa así
que nuestra autora se quedó como una manera de celebrar a la
Virgen del Carmen. Se quedó una buena cantidad de la gente
a la Misa, soportando el cansancio lo mejor que podíamos. Fue
una bonita ceremonia.
Mientras tanto, el grupo que no se quedó tuvo tiempo libre,
lo mismo que los otros al acabar la Misa. Los monitores y demás
autoridades han encontrado una buena manera de controlar nuestras
compulsivas compras, dejándonos tiempo libre en domingo, cuando
todas las tiendas estaban cerradas. En fin, el ahorro es progreso
y todavía nos faltan 15 días, pero ya nos vengaremos
mañana en Valladolid. Al terminar el tiempo libre, nos encontramos
todos en la Plaza de San Francisco, y ¡a comer!