A los platillos...Doña Sofía
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Doña Sofía participa de la fiesta (José
Luis de la Cuesta). |
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BERNARDO MARÍN, Madrid
Al bombo, Don Juan Carlos. Con el tamboril y la
dulzaina los titiriteros del grupo Libélula. Y haciendo
los coros, 318 expedicionarios de 52 países.
La tradicional recepción de los Reyes de España
a la Ruta Quetzal BBVA, la aventura ilustrada que une cada año
a jóvenes de ambos lados del Atlántico, derivó
ayer en una animada verbena a la que se unieron los monarcas.
Desafiando la solemnidad del Palacio del Pardo, Don Juan Carlos
y Doña Sofía empuñaron los instrumentos
de percusión que les prestó el titiritero Salvador
Lucio y acompañaron con ritmo y salero la interpretación
de Moza de Ruta Quetzal y Soy Alimaña,
los dos himnos oficiosos de la Ruta.
Antes de que el protocolo quedara hecho trizas, el director
del banco patrocinador, Francisco González, animó
a los muchachos a mantener el espíritu quetzal
en sus países de origen, y el artífice de la aventura,
Miguel de la Quadra, entregó a los Reyes como regalo
un facsímil de la obra de Fray Martín de Murua
sobre los incas.
Además, los integrantes del aula de música, dirigidos
por Javier Lázaro, amenizaron el acto con dos obras,
una canción indígena mexicana y otra en suhaili.
El último presente fue un Quijote en griego que le entregó
a los Reyes el expedicionario Stavros Kekes, quien por cierto
quedó muy asombrado de lo bien que dominaba Doña
Sofía su idioma.
Los monarcas saludaron a todos los integrantes de la expedición,
recibieron múltiples felicitaciones por el bautizo de
su última nieta, y mantuvieron un discreto silencio cuando
los muchachos les preguntaron si sabían ya el sexo del
bebé que espera Doña Letizia.
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