El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Sadam Husein fue condenado "a morir en la horca". En ese momento, el dictador exclamó: "¡Larga vida a Irak, larga vida a los iraquíes! ¡Alá es más grande que el ocupante!". El 26 de diciembre de 2006, el Tribunal de Apelaciones de Irak ratificó la sentencia de muerte.