No hay madrileño que no se vea afectado por estas obras. Su fama traspasa fronteras.
Es la gran apuesta del alcalde Alberto Ruíz Gallardón, cuya popularidad en Madrid puede quedar tan soterrada como la carretera en cuestión.
No es recomendable ni para los neumáticos ni para los alérgicos al polvo. Eso sí, es un paraíso para los aficionados al rally, las emociones fuertes y la radio en los atascos.